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Abstracción, lenguaje y perspectiva en nuestras vidas.


Lo que soy, cómo lo comunico y cómo se entiende.

Es media noche, tengo más tabs de Google abiertas de las que puedo contar y dos libros sobre lingüística a mi izquierda que tal vez no utilice mucho mientras me pregunto cómo pintar con palabras para ustedes lo complejo y bello que es el lenguaje, su capacidad para unir culturas y como se adapta a cada personalidad.

Pensar que nunca terminas de aprender tu propio idioma resulta abrumador, lo sé. Todo aquel que ha visto tantito de lingüística le ha agarrado mala gana a Saussure y otros padres más de la lengua, sé que yo lo he hecho. Pero, cuando te detienes y observas solo por un momento logras comprender por qué les apasionaba tanto.


Dicho todo eso, hablemos un poco del lenguaje abstracto que no es más que una herramienta dentro de la lingüística para hacer referencia a conceptos como el amor, el odio, la moral, la ética y muchos más. Como muchas cosas en la vida, el lenguaje está lleno de simbolismos; asociamos palabras con objetos incluso antes de aprender qué es en su parcialidad.

Aprendemos a demostrar antes de escribir, siendo este el primer tipo de lenguaje con el que interactuamos. Usamos los signos lingüísticos, la semiótica y lo que representa sin saber que lo estamos haciendo. Conocemos los signos antes de saber como transcribirlos en letras. Una de las expresiones más conocidas de este lenguaje es el corporal, eso que sientes cuando ves a un bailarín contando una historia solo con movimientos es el lenguaje siendo arte. Es comunicar sin palabras ni distinción de cultura o idioma que imponga barreras entre nosotros.

Sin embargo, lo más hermoso de todo esto, la belleza de la abstracción, es que el lenguaje como tal varía acorde con cada personalidad y transmitido desde tu propia perspectiva; aun así, logramos comunicarnos. Si lo piensas, cada ser vivo tiene su propio idioma, cada comunidad un diccionario vasto de palabras único que no encontrarás en otro lugar. Con cada una de estas piezas sumadas a quién eres, es una forma de comunicación imposible de repetir, completamente tuya y aún así nos las arreglamos para entendernos unos a otros.


Con frecuencia suelo decir que, a pesar de ser comunicadora de profesión cargo con el fail de no saber comunicarme a un nivel personal, mas poco a poco he ido aprendiendo que, aunque aprender un sinfín de técnicas de comunicación es en demasía útil, al final del día va de la mano con quien eres. Puedes comunicarte pintando, cantando, danzando al igual que muchas personas más en el mundo, mas nadie podrá hacerlo como tú en ningún otro rincón del universo.

Para aquellos un tanto escépticos, les invito a observar cómo la personalidad cambia al pasar de un idioma a otro; la voz no es la misma, los pensamientos no fluyen hacia la misma dirección pues tal cual cambian los símbolos, de la misma forma lo haces tú. Siempre con un rasgo característico muy propio de la persona que hasta este momento somos y mientras creces… mientras te transformas en estas diferentes versiones tuyas que existirán a lo largo de la historia, tu historia, verás cómo el lenguaje lo hace contigo.

Eres como ves la vida y te comunicas como eres. Sin importar que hablemos el mismo idioma, incluso perteneciendo a la misma familia tendremos formas distintas de comunicar las ideas y esto no evitará que nos comuniquemos. Al final del día necesitas mantener el contacto con quienes te rodean, ansías llegar a más personas con cada día que pasa y de una forma u otra encuentras la forma de llevar ese mensaje que solo tu eres capaz de comunicar.


(Escrito por Ángel Consoró)


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