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El último caballero, el sitio de malta: ¿qué tanto de realidad y de ficción puede tener un libro?

Escrito por Robert Rosario Jiménez.

Fotos: Cortesía Héctor Menasalvas


Me cuestiono: ¿qué parámetro hay que tener en cuenta para reseñar un libro? ¿Puede uno mismo crear un propio estilo valiéndose de otros recursos para reseñar, criticar o hablar de una obra literaria? Pues en esta ocasión yo mismo juzgaré este libro después de mi experiencia al leerlo.


Héctor Menasalvas, un novel escritor español, nos cuenta la historia de Santiago, un muchacho que con tan solo 18 años pudo convertirse en leyenda… Un relato basado en la fe, la perseverancia y la valentía, que se va desarrollando con una delicada construcción del personaje.


Menasalvas supo jugar con su imaginación haciendo una narración envolvente e interesante, con un amplio conocimiento de historias de caballeros, envolviéndome de tal manera que no perdía el interés. Al leer este libro pude hacer ese ejercicio de conectar diferentes tipos de arte, ya que había capítulos en los que leía y venían a mi mente pinturas del maestro dominicano Ramón Oviedo (1924-2015), en ese etapa donde sus arte eran enfocadas a ese proceso de la revolución del abril (1965), pero también en ocasiones, al leer imaginaba esos cuadros del también maestro dominicano Freddie Cabral (1948), de su producción Libérrima, aunque varias piezas de estas tienen sus inicios en 2003 pero aún en la actualidad el sigue creando, porque como dice él “al arte no se le puede poner un límite”.


Algo que me llamó mucho la atención es que, aunque el centro de este relato es de guerras y muerte, se tiene un respeto por la vida de una manera muy cuidadosa. Hector Menasalvas supo tocar el tema del aborto demostrando su gran valor moral y qué puede suceder sí conservamos una criatura que se lleva en el vientre… Aplaudo y admiro que él haya planteado este tema aunque de manera un tanto superficial.


Yendo un poco más allá, la construcción de capítulos y conexiones entre uno y otro fue muy certera. Como mencioné anteriormente, la conexión entre capítulos tal vez no fue secuencial, sin embargo la forma de contar se hacía atractiva. Además debo destacar el lenguaje llano y comprensible para cualquier lector que hable el idioma español y lo más importante, la construcción de cada personaje, sabiendo utilizarlo dentro de la historia en sus momentos de aparición, éstos con mucha carga de emoción y diferentes sentimientos que hacían que la lectura no se torne aburrida.


Puede darme cuenta también cómo Hector usó diferentes nacionalidades dentro de su libro, dándome a entender que este libro no solo se escribió por ganas de escribir, sino que también puedo deducir que algún estudio ha hecho para poder incluirlo dentro de su narración.

Toda historia tiene su poco de realidad y ficción. Creo que esta historia puede estar relacionada con cualquier ser humano y va más allá de una batalla destinada para caballeros. Como seres humanos enfrentamos diversidades de batallas a diario en las cuales nuestras actitudes son las que determinarán si saldremos victoriosos aunque lleguemos heridos, por eso hago mi pregunta inicial: ¿qué tanto de realidad y de ficción puede tener un libro?


Haciendo uso de mi juicio crítico, creo que este libro es una mezcla de ambas cosas. Pienso que cada lector le da prioridad a lo que podría ser de la realidad o del mundo de ficción, porque al fin y al cabo el autor escribe algo y el que lee interpreta a su antojo, aunque la esencia del autor permanece de algún modo.


En resumen, El último caballero, el sitio de malta es un buen libro, cuyo capítulo final ha dejado el indicio de una nueva aventura para Santiago como caballero. No es que sea el mejor libro con esta temática que haya leído, pero es un libro que puedo recomendar, valorándolo con 8.5 /10 y esperando que su secuela supere a la primera, trillando el camino para nuevas historias de Hector Menasalvas en el futuro.


A continuación dejo algunas de las frases que encontré dentro del libro:


“Hombres valientes, todos tenemos miedo lo sé, lo puedo ver en vuestros rostros, yo tengo más miedo que nadie y mis hombres lo saben. Pero ¿qué hace un hombre valiente, si no que aún teniendo miedo mira la muerte y la saluda? Todos aquí haremos historia; se contarán poemas, cuentos, historias, de cómo unos pocos lucharon y ganaron a unos muchos."


“¿Qué es ser un soldado, un guerrero, sino un hombre que lucha por algo? Una persona romántica, pues que lucha por sus sueños y eso sea soldado o panadero te convierte en guerrero.”


“No creo que tenga miedo a la muerte, más bien a la derrota.”


“Con las leyendas, se forjan imperios.”



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