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Introducción a la apreciación artística

Por Gustavo A. Ricart, Cineasta

Foto: Stale Grut y Pauline Loroy - Unsplash


Este artículo pretende ser una brevísima introducción a la apreciación artística para aficionados.


Primero, me parece importante que tengan una noción básica de lo que es una obra de arte. Una obra de arte es una combinación compleja de elementos e ideas artísticas. Puede adoptar muchas formas, desde la pintura a la escultura, pasando por la poesía hasta el cine. El propósito de cualquier obra de arte es expresar los sentimientos personales de un artista sobre algo o alguien en su vida, ya sea amor, pérdida o un tema totalmente distinto. La creación artística suele considerarse más importante que otros tipos de trabajo creativo porque sirve para expresar la propia creatividad y, en muchos casos, puede ser difícil distinguir cuándo un artista ha expresado realmente su creatividad y cuándo se limita a imitar el estilo o la técnica de otra persona.


Criticar se refiere al acto de evaluar algo basándose en sus propios méritos. Es decir, cuando se critica algo, se está definiendo su calidad en comparación con otras obras similares para determinar si tiene o no mérito como obra de arte. En cambio, apreciar es sentirse conmovido por ciertas cosas, ya sea música, arte o la propia naturaleza. Cuando aprecias algo, te fijas en todas sus partes y reconoces que forman parte de algo más grande que ellas mismas. Es importante primero apreciar antes de criticar para así no reducir la crítica a “me gusta” o “no me gusta” sin poder explicar las razones y el por qué.

Apreciar es esencialmente hacer introspección en torno a una serie de preguntas sobre la obra, el autor, el tema, la técnica y los materiales.


Lo primero que en lo que suelo pensar cuando veo una obra de arte es - ¿A que me recuerda? - ¿A que se parece? Es importante definir estas cosas porque todo lo que hace el ser humano es referencial y saber eso puede ayudar a entender de dónde viene la inspiración del artista. El primer paso para apreciar o criticar una obra de arte es identificar de qué tipo de obra se trata; esto nos ayuda a comprender su lenguaje, así como su lugar dentro de una categoría estética y puede ayudarnos a dar sentido a nuestra experiencia al contemplarla. Luego, instintivamente me pregunto - ¿Cómo me hace sentir? - ¿Cuál es su categoría estética? Las categorías estéticas son adjetivos amplios que se utilizan para referirse a distintos tipos de obras artísticas y a sus características ante los sentidos, entre ellas pueden citarse: lo feo, lo bello, lo grotesco, lo sublime, lo gracioso, lo erótico, entre otras.


También es importante conocer las categorías de representación formal. Incluyen desde el realismo (preferencia por representar la realidad lo más fielmente posible) hasta el expresionismo (preferencia por imágenes abstractas o simbólicas) y el representacionalismo (preferencia por representar la realidad con objetos reconocibles). Las categorías son útiles porque nos permiten entender por qué unos artistas eligen unos estilos en lugar de otros y por qué unos artistas tienen más éxito que otros a la hora de lograr sus objetivos dentro de esos estilos.


Una vez superada la búsqueda de estas respuestas, es buena idea pensar en el artista - ¿De dónde es? ¿En qué fecha lo hizo? ¿Bajo qué contexto histórico pintó la obra? ¿A qué estilo pertenece? Comprender estas cosas asegura un entendimiento del pensamiento del artista y sus motivaciones, así como de la forma de abordar la estética y el tema.


La estética es el estudio del arte y la belleza. Hay tres categorías principales: formal, material y temática. La estética formal tiene que ver con los elementos formales del arte: forma, color, línea, textura... cosas así. La estética material se ocupa de la naturaleza de los materiales utilizados en la creación de una obra de arte. La estética temática procede de un concepto desarrollado por el filósofo Immanuel Kant llamado "Imperativo Categórico". El imperativo categórico viene a decir básicamente que debemos tratar a las personas como fines en sí mismos y no como meros medios para un fin. En otras palabras, si observamos algo estético o relacionado con la estética (como el arte o la música), debe hacernos sentir algo: debe hacernos pensar de forma diferente o inspirarnos para actuar de alguna manera.


Asimismo conviene pensar sobre el tema ¿Cuál es el discurso? ¿Qué me hace pensar? ¿Qué quiere el artista que yo piense? ¿Cuál es su estructura y composición? Lo más importante es recordar que el estilo de un artista no es lo mismo que su tema, pero que el estilo puede influir mucho en el discurso.


Solo cuando se ha logrado una apreciación de la obra es conveniente enfrentarse a una critica directa describiendo las razones particulares por la que te afecta la obra y la manera en la que lo hace. Por tanto, a la hora de criticar o apreciar el arte (o cualquier otra cosa), hay que tener en cuenta tres cosas básicas:


1. Comprender las referencias de la obra.

2. La comprensión del estilo del artista y su enfoque del tema.

3. El contexto histórico en el que se creó la obra.


En conclusión, el arte es una experiencia subjetiva, por lo que nadie puede decirte lo que debe gustarte o disgustarte. El arte es una expresión de los pensamientos y sentimientos de un artista en un momento determinado de la historia; nunca es neutral ni objetivo.

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