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El (ab)uso de la cultura

Updated: Apr 29

Por Gustavo A. Ricart, Cineasta y Crítico de Arte. Editado por Alejandra de la Rosa y Natali Hurtado.



“La cultura es el conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.” - Manuel Castells, en su libro “La era de la información”.


La semana pasada, tuve la oportunidad de asistir al lanzamiento del movimiento “La Gran Unión Cultural” del PRM, un grupo de artistas, intelectuales, académicos y gestores que apoyan la reelección del presidente Abinader… No pude evitar “sobrepensar” algunas cosas.


El papel de la cultura en nuestra sociedad es fundamental, como señala Santillán (2008), “es vivir, en comunidad, con un propósito.” Ferreira (2018) nos ofrece una visión completa de la cultura, dividida en tres dimensiones: simbólica, social y económica. La política cultural debe equilibrar estas dimensiones sin ser dominada por la economía o desviarse hacia la resolución de problemas sociales para los cuales no está preparada.


A menudo, la estructura y asignación presupuestaria dificultan la implementación de una política cultural inclusiva, entendiéndose como política cultural el conjunto de prácticas con las que se gestiona la cultura en la sociedad. Por ejemplo, en muchos municipios, la mayor parte del presupuesto cultural se destina a instituciones y eventos de prestigio nacional, dejando una pequeña fracción para actividades socioculturales locales. Esto lleva a intentos de reformar las instituciones para adaptarlas a una visión más integral.


El político sagaz, comprende el valor de la cultura como un medio de integración comunitaria, pero a menudo lo ven solo como una oportunidad para ganar votos. Sin embargo, eventos culturales masivos no siempre se traducen en apoyo político. Un ejemplo ilustrativo fue la campaña electoral en la que un candidato organizó recitales masivos que resultaron en abucheos y pitidos cuando su nombre fue mencionado. Es que la segunda parte de la ecuación no funciona sin la primera: cultura ayudará a ganar elecciones si contribuye a que la gente viva mejor, en comunidad, con un sentido. 


Es importante destacar que la cultura no es estática, sino que evoluciona con el tiempo y se moldea por las experiencias y las interacciones de la comunidad. Por lo tanto, una política cultural efectiva debe ser flexible y adaptable, capaz de responder a las necesidades cambiantes de la sociedad.


En este sentido, la promoción de la diversidad cultural y el apoyo a las expresiones artísticas locales son aspectos clave para garantizar una política cultural inclusiva. Esto implica no solo proporcionar financiamiento adecuado, sino también crear espacios y oportunidades para que los artistas y las comunidades participen activamente en la creación y difusión de la cultura.


Asimismo, la educación juega un papel fundamental en la promoción de la cultura y el fomento del pensamiento crítico y la apreciación de las diferentes formas de expresión cultural. Considero de mucha relevancia el aporte de “la tanda extendida”, instaurada en 21 escuelas y liceos del Estado en 2012. Para 2020, el 75% de los planteles escolares contaban con la llamada “Jornada Escolar Extendida”.  Integrar la educación artística y cultural en el currículo escolar es esencial para cultivar una sociedad más consciente y receptiva a la diversidad cultural. Y ni hablar de la excelente labor que realiza el departamento Cultura Metro RD de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte OPRET, bajo la dirección de Grismeiry Cerda, contribuyendo con la difusión del arte, cultura e historia dominicana.


Una política cultural efectiva debe buscar no solo promover el acceso a la cultura, sino también fortalecer el tejido social y fomentar un sentido de identidad y pertenencia en la comunidad. Solo así podremos aprovechar plenamente el potencial transformador de la cultura para construir sociedades más inclusivas, resilientes y vibrantes. 


“La cultura es un bien insustituible, un recurso económico, social y político de primera magnitud.” - UNESCO, en el Informe Mundial sobre la Cultura, 1998.


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