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Inspírate con nuestros posts de arte, moda y motivación

Escrito por: Luami Soriano

Editado por: Natali Hurtado

Fotos: Cortesía Nileny Dippton


Hoy recordamos el 4 de Septiembre 2022, día en que la sala "La Dramática" (totalmente concurrida) del palacio de Bellas Artes se engalanó con “El Último Personaje de Cecilia B”. Esta obra es un intento bien logrado por Giovanny Cruz Durán de rescatar del olvido a la actriz Venezolana Cecilia Baranis, quién según sus exhaustivas investigaciones publicadas desde Junio del 2013 se presume es, junto al tramoyista que la acompaña en escena, José Ferrer, parte fundamental para el teatro independentista dominicano ya que todo sugiere que fueron, y cito a Cruz Durán, “los entrenadores finales de los Dramáticos” que se presentaban en aquella época.


Luego de unos minutos de comenzar la obra sucedieron algunas coordinaciones ineficientes con la iluminación… lo demás es historia. La imponente y majestuosa interpretación de Ninely Dippton fue algo digno de aplaudir de pie. No sólo presenciamos un monólogo bien estructurado y caracterizado, una utilería no cargada y un maquillaje que contrastaba con cada atuendo, sino que también pudimos disfrutar de una interpretación magistral de La vie en Rose de Édith Piaf. Durante la presentación Ninely transmitió todas las fuertes emociones de personajes como Lady Macbeth, Julieta, Electra y Medea, encarnados en una Cecilia que da la impresión de tener un trastorno de personalidad narcisista. Esta Cecilia, que fuera de esos personajes está visiblemente débil, inhala rapé en vez de cocaína antes de la función, suponemos que para entrar en ambiente.


"El Último Personaje de Cecilia B" vuelve a escena del 11 al 13 de noviembre a la Sala Ravelo del Teatro Nacional. En el transcurso de la obra el espectador puede estar seguro de que no se aburrirá y la disfrutará hasta el final.


Muchas felicidades para todo el equipo y esperemos que éste y otros directores y productores de teatro se motiven a apoyar obras sobre actores que no han tenido el reconocimiento merecido.


Ficha Técnica:

Presentado por: La Compañía Nacional de Teatro @cnteatrord

Director Escénico: Fausto Rojas @faustorojas7

Escenografía: @fidellopez_skene

Musicalización: @vadirgonzalez

Dirección Vocal: @nadia_nicola_

Asistencia y dirección de utilería: @francysfrica

Diseño de vestuario y confección: Sócrates Cabral y Bautista Sierra

Maquillaje: Francis de la Cruz

Guardarropa: Milagros Fernández

Asistente de Producción: Belkys Ramos


Escrito por: Robert D. Rosario Jiménez

Editado por: Natali Hurtado

Fotos: Fuente Externa

Para el cierre de esta edición del Festival Nacional de Teatro, el cual fue dedicado a Germana Quintana, la cartelera nos presentó la obra teatral La Mujer Puerca, una de las producciones más comentadas en este año, no solo por su argumento, sino por la tremenda calidad interpretativa de sus actores. Aquella noche la Sala Ravelo del Teatro Nacional no contaba con un solo asiento vacío. El único espacio visible era aquel fondo totalmente blanco con una escenografía simple, donde Judith Rodríguez y Stuart Ortíz le dieron vida a esta pieza dirigida por Vicente Santos y producida por Hony Estrella, a cargo de Los Otros Producciones.


La Mujer Puerca es en su 95% un monólogo, donde ella abre su corazón y deja expuesta parte de su vida, sus heridas, sus infortunios, en un argumento donde se entrelazan la religión, la irresponsabilidad de un padre, el machismo, el fanatismo, y desde mi punto de vista, la demencia.


Aunque ya es sabido que Judith Rodriguez es una actriz de talento incalculable, debo decir que siempre me sorprende con esa versatilidad que parece no tener fin… Sus gesticulaciones, movimientos, sincronía y dicción cautivaron mi atención durante toda la obra (siendo ella quien tenía mayor responsabilidad actoral en cuanto al diálogo). Esto sumado a Stuart Ortiz, quien aunque permaneció mucho tiempo en silencio, su presencia y su lenguaje corporal le otorgaron a la obra ese punto de apoyo sin el cual no hubiese tenido el mismo impacto.


Técnicamente hablando, el contraste de luces y el color utilizado para complementar las escenas llenó toda falta de una escenografía. Hubo momentos épicos en que la iluminación me provocó una experiencia que me compenetró con lo que se hacía en el escenario, ayudado por ese sonido limpio y profesional con el cual se demostró la calidad técnica de los productores.


De modo general puedo decir que La Mujer Puerca, escrita por el dramaturgo argentino Santiago Loza, fue muy bien producida y trabajada, y aunque a nivel de lenguaje usamos distintas palabras para referirnos a cosas determinadas (por estar Argentina en la región sur y nosotros en el Caribe) todo lo que allí se dijo fue entendible y digerible para los presentes.

Lo que me pareció inusual y me hizo un poco de ruido, fue el hecho de que todo el teatro estuviese en blanco fuera del escenario; sin embargo entiendo que probablemente se haya hecho así como parte de la dirección de arte, sumándole con esto algún atributo conceptual.


Para concluir debo decir que esta fue una excelente elección para cerrar el Festival Nacional de Teatro. Con esta obra se demuestra la alta calidad que hay en nuestro país en la industria del teatro y su crecimiento inminente.


Muchas felicitaciones a todo el equipo que hizo posible esta obra. Termino con mi frase habitual: “El arte no se toca, te toca”... Esta fue una de esas ocasiones en que fui totalmente tocado.


La Mujer Puerca Ficha técnica

Producción: Hony Estrella @hony_estrella (Los Otros)

Dirección: Vicente Santos @vicentsant

Dramaturgia: Santiago Loza @santiloza1

Intérprete: Judith Rodríguez @judithrodp

Actor invitado: Stuart Ortiz @stuart_ortiz_oficial

Escenografía de: Fidel López @skenefidellopez

Luces de: Ernesto López

Música original de: José Andrés Molina @dingo.molina



Escrito por Robert D. Rosario

Editado por: Natali Hurtado


Considero que, poco a poco, los cineastas dominicanos han ido dejando la comedia de lado y se han arriesgado a realizar producciones “no rentables” o “poco taquilleras” sin miedo a acertar o a equivocarse, desarrollando películas de alto contenido cultural, social y conceptual.


En esta ocasión me referiré directamente al director Hans García, quien tomó estos riesgos con su película La Rasante; una historia ambientada en la época actual que toca varios temas de cotidianidad dominicana, donde vemos realidades que puede vivir una persona común y corriente en nuestro país.

Con algunos aciertos y otros desaciertos el argumento se desarrolla entre la capital y un pueblo del sur de la República Dominicana. Nos cuenta la historia de Raúl, un niño que crece en un hogar donde hacía falta la figura paterna y que para llenar esa carencia ante sus amigos, inventó un padre ideal con diferentes profesiones, de esta forma justificaba su ausencia en el hogar y en festividades importantes. Más tarde, y por circunstancias de la vida, Raúl emprende la búsqueda de su padre. En el trayecto le sucedieron cosas que me hicieron conectar y sensibilizarme con él. Los acontecimientos importantes de la trama están marcados por temas como la avaricia, la lealtad, el perdón, el arrepentimiento, el abuso de poder, el interés, la disfuncionalidad de la familia, la corrupción policiaca, el orgullo y las peleas de gallos.


En cuanto a la dirección de arte, debo decir que, desde mi punto de vista, la producción acertó en un noventa y ocho por ciento, desde las tomas del pueblo, la montaña y la ambientación del bar, hasta el uso de iconografías y elementos que enriquecieron el audiovisual y el contexto en el que sucede.


Hablando un poco del sonido e iluminación, como nada es perfecto, encontré algunos errores en la continuidad de algunas escenas y veces en el sonido. De vez en cuando la voz se perdía haciendo inentendibles algunos diálogos. Escenas como las de las galleras me parecieron un poco largas… Con esto no quiero decir que estuviesen de más, solo entiendo que debieron de ser menos extensas.


La actuación me pareció buena, me gustó. Sin embargo pienso que el director debió utilizar el recurso del lenguaje típico o característico del sur para aportar un sello de dominicanidad.


De manera personal debo resaltar tres de las escenas que me parecieron estéticamente bien trabajadas: la transición de una escena a otra por vía del cenicero y las escenas inicial y final con el mismo diálogo, haciendo referencia a la misma persona, solo intercambiando el rol de padre a abuelo. Algo que me llamó la atención de la escena final fue la ternura en la voz al explicar al niño por qué su abuelo no estaba presente. Esta explicación deja un buen mensaje familiar, ya que la intención es la de no crear en el niño una imagen irresponsable de su abuelo, sino que motiva a verlo con compasión.

En conclusión, creo que La Rasante fue una buena película. Sus personajes nos transmiten un mensaje claro y a pesar de que la trama no me convenció cien por ciento, la película tiene para mí más cosas positivas que negativas y aporta un peldaño más en el crecimiento de la industria cinematográfica dominicana. La historia plasmó mucho de la cultura del dominicano y puedo decir que es un referente de nuestra cultura y sociedad.

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