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Escrito por: Robert D. Rosario Jiménez y Natali Hurtado.

Foto: Fuente Externa

"Siempre encontramos alguna cosa que nos produce la sensación de existir”… No hay mejor forma de iniciar esta crítica a la obra de Beckett que meditando una de sus frases. Y es que el trabajo literario de este novelista y dramaturgo irlandés es tan bueno que mientras escribo esto me siento un atrevido. Sin embargo, iré moviéndome sutil y humildemente en este viaje de argumentos imparciales.


“Esperando a Godot” se presentó en el marco del Festival de Teatro Nacional, el cual estuvo dedicado a la productora y directora de teatro independiente, la venezolana Germana Quintana (pionera del teatro independiente y musical en República Dominicana). En el Centro Cultural Narciso González, con un simple árbol como recurso de escenografía, aparecieron dos hombres (en muy mal estado) que no pararon de hablar mientras esperaban a ese dichoso Godot que nunca llegó. Esta obra considerada una tragicomedia (por la mezcla de realismo y humor impregnada en los diálogos) es una genialidad, entre otras cosas por lo trascendental de su mensaje vinculado al existencialismo.


Más allá de los presuntamente indigentes y los otros dos personajes que aparecen más adelante, el gran protagonista ausente parece ser Godot, quien convoca a los demás y hace que, por su ausencia, empiecen a contar sus tragedias… Así va avanzando la trama, entre risas y momentos melancólicos que se interrumpen con la llegada de un personaje adicional. Esto, lejos de ser un disfrute, nos aumenta la ansiedad al ver que llega todo el mundo menos Godot, haciéndonos pensar que al final de todo Godot podría ser una metáfora del ser supremo (entiéndase: Dios).


Lo interesante de esta obra es la vigencia de su tema principal, que aunque es un texto hecho en la década de los 50 explora realidades actuales como la indigencia, el pesimismo, el sentido de la vida, el hambre y la esperanza.


Refriéndome a la actuación, destaco la profesionalidad y la fluidez de cada uno de los actores. La integración entre ellos, en ambos actos, fue excelente. Aunque Pepe Sierra y Eduardo Polanco me cautivaron con su actuación y la naturalidad de sus expresiones, no puedo dejar sin mérito al resto de los actores: Noel Ventura, Patricio León y Canek Denis, quienes se lucieron como de costumbre.


Pienso que uno de los retos más grandes a la hora de recrear épocas de la historia, es coordinar bien el vestuario y la dirección de arte, ya que de eso depende que el espectador sienta que ha viajado en el tiempo. En esta ocasión la producción lo logró, no solo transmitiendo la esencia de la época sino aportando un toque criollo añadido en la vestimenta del muchacho y en la utilización de jergas dominicanas.


En lo que a mí respecta, esta producción que estuvo a cargo de Patricio León, fue digna del festival y sin duda la recomendaría en caso de ser presentada nuevamente.


Esperando a Godot Ficha Técnica

Autor: Samuel Beckett

Director: Manuel Chapuseaux @mchapuseaux

Artistas en escena:

Patricio León (Didí) @patricioleonc

Pepe Sierra (Gogó) @pepesierraactor

Canek Denis (Pozzo) @canekdenis

Noel Ventura (Lucky) @noelventura11

Eduardo Polanco (El muchacho) @eduardo_polanco_p

Escrito por Robert D. Rosario y Natali Hurtado

Fotos: Isabel Paula Pérez @ysabelpaulaph

“La Cabeza de Medusa” fue la pieza teatral con la que culminó el primer Simposio de Teatro de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD.


Esta obra con una exuberante carga emocional, recreó un teatro griego adaptado a la actualidad. Y a pesar de que hubo varias dificultades técnicas, Dency Pérez, la protagonista, tuvo un buen desempeño actoral. En aquel escenario simple y sin muchas distracciones le dio vida a Medusa, dejando salir su dolor, sus demonios y sus conflictos psicológicos, tratando de ser su propia defensora, argumentando acerca de su imagen femenina frente a la sociedad y el patriarcado.


Medusa, conocida mundial e históricamente como un monstruo, intenta cambiar su reputación, haciéndose vocera, no solo de sí misma, sino de todas las mujeres del mundo. Este monólogo de un solo acto puede considerarse como un grito feminista coincidente con la contemporaneidad, sin embargo pienso que en el arte los conceptos se mueven en un plano cíclico y esto es solo una evidencia más de ello, por lo cual su vigencia tendrá mucho que ver con quien se sienta identificado.


Me sorprendió ver el momento en que “Medusa" rasgó su vestuario y quedó desnuda con su cuerpo totalmente pintado de verde… supongo que pudo ser en alusión a uno de los atributos que se le dan al verde como color de la traición y su relación con las serpientes y el mal.

Debo resaltar enérgicamente que se pudo haber logrado una mejor dirección de arte y estilismo, ya que el peinado era algo crucial y a mi juicio no se logró adecuadamente.


Concluyo aplaudiendo la actuación, la intención de la producción y el gran esfuerzo por seguir apostando a hacer teatro de calidad, no solo en los grandes teatros, sino en las escuelas y grupos culturales de primera línea.


"La Cabeza de Medusa" ficha técnica:

Dirección: Margaret Sosa @teatro.otono

Actuación: Dency Pérez @dency_pineyro

Iluminación y sonido: Karen López @karenlp.01

Escrito por Robert Rosario y Natali Hurtado. Fotos: Fuente Externa

Chaplin tenía razón cuando decía: “un día sin sonreír es un día perdido”... creo que por eso a casi todos nos encanta la comedia; Y más aún cuando la producción conjuga elementos interactivos con un mensaje poderoso, inclusivo, antidiscriminatorio y sobretodo muy actual. Me atrevo a decir que ésta es, sin duda, una de las comedias más inteligentes que he visto en mi carrera de crítico de arte.


Y no sé cómo lo hacen o si es un don especial, pero los argentinos tienen un Je ne sais quoi para escribir obras de teatro con conceptos impactantes y muy difíciles de ignorar. Lo vimos con “La Mujer Puerca” de Santiago Loza y ahora lo vemos con “Un tonto en una caja” de Martín Giner, la cual fue seleccionada para cerrar la segunda edición del Festival de Teatro Cómico FESTECOM, dedicado al actor dominicano Irving Alberti. Pero no solo la dramaturgia es excelente, sino que debemos resaltar la adaptación magistral que estuvo a cargo del actor dominicano Noel Ventura. Sin esa excelente adaptación, pensada especialmente para el público dominicano, no me hubiese generado tantas emociones.


Ambientada con una escenografía nada ostentosa pero muy atinada y acorde a la obra, Casa de Teatro recibió en escena a tres personajes que representaban distintas clases sociales, personalidades e ideales. Cada uno vestido de pies a cabeza de un color distintivo (azul, verde y rojo) que anunciaba desde lejos la postura que iban a asumir en el transcurso de la historia. Todo esto sumado al poder interpretativo de Patricio León, Raymar García y el mismo Noel Ventura, quienes pusieron a disposición del público cuanto gesto y ademán fue necesario para darle vida a su personaje. Los tres con un manejo escénico aceptable, buena dicción y muy buena actuación, tomando en cuenta que, aunque la gente no lo crea, hacer comedia no es tan fácil como parece; se requiere de mucha concentración para no caer en la trampa del humor que se transmite.


La obra tuvo momentos muy chistosos, pero a pesar del humor, en ninguno se perdió el significado y la línea conductoria que arribaría en aquel mensaje reflexivo que hacía alución a la esclavitud, la pobreza, la ignorancia, la riqueza, la cultura, el status, la astucia, entre otros. Me quedé con esta reflexión personal: el abuso de poder y el uso desmedido de un determinado “status social” tienen fin y pueden revelarse en contra de quienes lo ejercen y lo aplican… Quienes menos creemos pueden convertirse en grandes traicioneros, actuando más desde la astucia que desde la “inteligencia” y la erudición.

Hubo la intención de establecer interacción con el público, sin embargo, creo que no se logró del modo que se tenía pensado, ya que en las butacas quedaron inertes unas esclavinas que nunca usamos y a mi parecer fueron innecesarias. Otra deficiencia estuvo en los momentos en que los actores salieron de escena para establecer un diálogo con el público… fue una distracción más que una conexión.


Concluyo resaltando que ésta fue una buena obra, con más aspectos positivos que negativos… una producción que pone un peldaño más en este esfuerzo que hacemos por mantener el teatro vivo y que está dando resultados. Auguro éxitos a todos los participantes y esperamos con ansias la tercera edición de FESTECOM.


Ficha Técnica

Autor: Martín Giner @martinginer7

Director: Noel Ventura @noelventura11

Artistas en escena:

Raymar García (El Notable) @raymalgarcia

Patricio León (El Grande) @patricioleonc

Noel Ventura (El Pequeño) @noelventura11


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