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Inspírate con nuestros posts de arte, moda y motivación

Por Gustavo A. Ricart, cineasta y Crítico de Arte

Negative Space - Pexel
Negative Space - Pexel

La relación entre percepción y realidad ha sido un tema central en el pensamiento filosófico y en la creación artística a lo largo de la historia. En el arte, esta relación se torna aún más compleja, ya que los artistas no solo representan la realidad, sino que también la interpretan, transforman y, en ocasiones, la crean. Esta capacidad de mediar entre lo percibido y lo real sitúa al arte en un espacio único, donde las fronteras entre ambos conceptos se desdibujan y generan nuevas formas de comprensión.


Desde la filosofía clásica, Platón postulaba que el arte era una mera imitación de la realidad, una sombra de las formas ideales que existen en un mundo supra-sensible (Platón, trans. 2008). En ese marco, el arte estaba ligado a la percepción sensorial, que era vista como una fuente de distorsión de la verdad. Sin embargo, Aristóteles adoptó un enfoque distinto, al sugerir que el arte, particularmente la tragedia, tiene un poder catártico que permite al espectador alcanzar una forma más profunda de comprensión emocional y cognitiva (Aristóteles, trans. 2015). Estas perspectivas tempranas ya planteaban una tensión entre el arte como representación y el arte como transformación de la realidad.


En la modernidad, la relación entre percepción y realidad se ha complejizado aún más con la llegada de movimientos como el impresionismo y el surrealismo. Maurice Merleau-Ponty, un destacado filósofo del siglo XX, argumentaba que la percepción no es un proceso pasivo, sino una interacción activa entre el sujeto y el mundo (Merleau-Ponty, 1945/2012). Este enfoque fenomenológico sugiere que el arte no solo refleja la realidad, sino que participa en su construcción. Desde esta perspectiva, la percepción artística es una forma de revelar dimensiones ocultas de la realidad, ampliando nuestra experiencia del mundo.


Por su parte, Walter Benjamin, en su influyente ensayo “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”, señala que la tecnología ha alterado profundamente nuestra percepción del arte y, por extensión, de la realidad. Benjamin argumenta que la reproducción masiva de obras de arte, como en el caso de la fotografía y el cine, ha cambiado nuestra relación con lo que él llama el 'aura' de las obras (Benjamin, 1936/2003). Esto plantea preguntas fundamentales sobre la autenticidad y el valor de las experiencias artísticas en un mundo cada vez más mediado por la tecnología.


En el arte contemporáneo, la distinción entre percepción y realidad se desdibuja aún más con la llegada de nuevas tecnologías como la realidad virtual y la inteligencia artificial. Estas herramientas permiten la creación de mundos completamente nuevos, cuestionando la idea de que la realidad debe ser el punto de referencia principal en el arte. Como señala Baudrillard, en la era de la simulación, la representación puede reemplazar a la realidad misma, generando hiperrealidades donde la percepción se convierte en la única forma de acceso a lo 'real' (Baudrillard, 1981/1994).


Entonces, la relación entre percepción y realidad en el arte no solo refleja las tensiones filosóficas inherentes a estos conceptos, sino que también abre nuevas posibilidades para comprender y experimentar el mundo. Desde las formas clásicas hasta las innovaciones tecnológicas, el arte continúa siendo un espacio donde la percepción no solo revela la realidad, sino que también la transforma. Esto, en última instancia, nos recuerda que la realidad en el arte no es algo fijo, sino un campo en constante negociación y reimaginación


¿Es la percepción una ventana hacia la realidad o un espejo que refleja nuestras propias interpretaciones del mundo, y qué papel juega el arte en desentrañar esta dualidad?


Referencias

Aristóteles. (2015). “Poética” (Trans. E. Gómez). Gredos.

Baudrillard, J. (1994). “Simulacra and Simulation” (S. F. Glaser, Trans.). University of Michigan Press. (Original work published 1981)

Benjamin, W. (2003). “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica” (Trans. J. Aguirre). Taurus. (Original work published 1936)

Merleau-Ponty, M. (2012). “Phenomenology of Perception” (D. A. Landes, Trans.). Routledge. (Original work published 1945)

Platón. (2008). “La República” (Trans. F. de P. Samaranch). Alianza Editorial.


Aurelio Ferrer, Tania ALcalá, Iliana Pichardo y Gean Abraham
Aurelio Ferrer, Tania ALcalá, Iliana Pichardo y Gean Abraham

Santo Domingo-. La diseñadora Tania Alcalá inauguró oficialmente su casa de moda, ubicada en la calle J No. 2, en el sector La Agustina. Este moderno espacio no solo será un lugar de inspiración y diseño, sino también un punto de encuentro para quienes buscan asesoría en moda, confección personalizada y capacitación, tanto a nivel empresarial como individual.


El local cuenta con un showroom donde se exhiben y están disponibles para la venta las exclusivas colecciones de Tania Alcalá. Además, la diseñadora ha destinado un área especial para la promoción de productos de otros emprendedores, reafirmando su compromiso con el crecimiento del talento local. Durante su emotivo discurso, Alcalá expresó su gratitud: "Con este espacio, doy gracias por todo lo que, por gracia, he recibido".

La inauguración reunió a familiares y amigos cercanos, quienes compartieron una velada llena de recuerdos y emociones. Las palabras de gratitud y la oración central estuvieron a cargo de José Guillermo Gómez (Junior), el hijo mayor de la diseñadora, quien destacó cómo la fe y la perseverancia han guiado a la marca desde sus inicios.


La Casa de Moda Alcalá promete ser un referente en el diseño y la moda, ofreciendo a sus clientes una experiencia única que combina creatividad, calidad y un espíritu de colaboración.


Acerca de Tania Alcalá


Tania Alcalá
Tania Alcalá

Tania Alcalá es una empresaria, madre y mujer de fe que ha transformado sus orígenes humildes en una historia de éxito. Atribuye su formación y valores a los esfuerzos de sus padres, destacándose como una mujer honesta, reciliente, creativa y líder.


Desde hace cinco años dirige con éxito su propia empresa, consolidando una cartera de clientes entre medianas y grandes empresas, además de vestir a destacadas personalidades del país. Tania ha presentado sus colecciones a nivel internacional, posicionando su visión y talento más allá de nuestras fronteras.


Con el lema “Educar a través de la Moda”, Tania combina su pasión por el diseño con una misión social: como vicepresidenta de la Fundación Oncológica del Este (Fode), ha creado durante cuatro años consecutivos colecciones en apoyo a pacientes con cáncer de mama. Además, ha impactado comunidades vulnerables a través de talleres y conferencias, empoderando a mujeres de bajos recursos para ayudarlas a superar la pobreza.


Tania sueña con continuar llevando sus piezas al mundo, con colecciones diseñadas para inspirar y resaltar lo mejor de hombres y mujeres, basándose en sus principios: “La Imagen es Integral” y “La Imagen es Poder”.


Madre de tres hijos, a quienes llama “sus tres estrellas”, Tania también ha sido reconocida como caso de éxito por el Centro Pymes Intec y el Ministerio de Industria y Comercio, consolidándose como un ejemplo de perseverancia y orgullo dominicano.

Su modelo de negocio más que trabajar la moda desde la vanidad, busca rescatarlos valores y acompañar a las personas a encontrar su belleza interna.

Texto y fotos: Robert R. Jiménez

Editado por: Natali Hurtado

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Según decía el actor estadounidense Bruce Lee (1940-1973), “La simplicidad es la clave de la brillantez”. Y tomando esta frase como base pretendo escribir esta reseña.


Conmemorando su aniversario número 33, Teatro Guloya presenta su versión de Romeo y Julieta. ​Una tragedia del dramaturgo inglés William Shakespeare que ha sido reversionada en un sin número de ocasiones en diversos países e idiomas desde su creación en 1597. El texto, que es un referente del teatro clásico, aún sigue en vigencia. 


El Teatro Guloya es una institución que destaca por su alta calidad y estética, esto lo ha convertido en un referente de nuestra cultura en materia de teatro independiente. Su dinámica y su rol de espacio cultural, ha influido en el desarrollo de las artes escénicas y ha permitido que el arte del teatro se mantenga vivo a pesar de las circunstancias que muchos conocemos de nuestro país. Me complace mencionar que el Teatro Guloya ha sido durante todos estos años un gran apoyo a talentos jóvenes y emergentes, tema del cual podríamos abundar en otra reseña. 


Centrándonos en el espectáculo que se presentó en la sala Otto Coro, escenario que se hizo cómplice de los actores para que la magia de Romeo y Julieta se llevara a cabo, debo destacar el romance de la luz, el sonido, el texto y la coreografía, aspectos que  brindaron al espectador una velada increíble.


Al instante de abrirse el telón la atmósfera cambió, llenando de fantasía aquel lugar. La salida de los actores, su coordinación y dominio escénico, sedujeron a la audiencia asistente captando su atención. Utilizando el recurso de máscaras, algo característico del Teatro Guloya, los personajes cambiaban de rol constantemente. Claudio Rivera y Viena González, quienes se desdoblaban teniendo diversos personajes dentro del mismo espectáculo, demostraron su versatilidad, compromiso y pasión por lo que hacen. 


En cuanto a la actuación joven de Dimitri Rivera y Camila Hernández, debo destacar su impresionante talento y entrega, demostrando que el relevo del teatro dominicano queda en buenas manos. Su dulzura, jovialidad, buena dicción y química actoral me llevaron a un viaje entre lo sublime y lo real; aún en los momentos más jocosos, la magia que imperaba entre estos dos jóvenes era poesía física. Sin lugar a duda estos cuatro actores estaban alienados en la misma órbita, generando que los presentes entraran  junto a ellos en un viaje sin movernos de nuestros asientos.


La adaptación y dirección de parte del experimentado Claudio Rivera fue maravillosa. Como es característico en él, utilizó un lenguaje llano y entendible, agregando palabras propias de nuestra cultura, o dicho de otra manera “dominicanizó” el guion sin perder la esencia. Además, el uso del recurso de las máscaras, algo que ya es sello propio de las producciones del Guloya, me llamó muncho la atención, en especial algunas que tenían forma negroide, lo cual le aportó un sello distintivo y original volviendo versátil, creativo y atractivo el show. Otro aspecto a destacar fue el vestuario, que está de más decir que fue acertado y acorde con lo que es romeo y julieta y la época. Por otro lado están las coreografías, lo que le agregó un plus  a la obra, ya que por segundos podrías estar sumergido en un musical y de repente volver a una obra convencional.


No puedo dejar de mencionar el sonido y la iluminación, los cuales jugaron un papel muy importante en esta puesta en escena, tanto que en un momento hubo una salida de un personaje con sus maracas, y me sentí dentro del famoso cuadro de Francisco de Goya, “Saturno devora a su hijo”, una pintura de 1823 perteneciente al romanticismo. Aunque existe una diferencia entre una cosa y la otra, siempre planteo que el arte, entre sus diferentes manifestaciones, tiene su punto de encuentros y conexiones… realmente la elección musical y la iluminación fueron complemento esencial en esta puesta en escena y me conectaron con otras artes.


Por último y menos importante, la escenografía, no muy ostentosa, multifuncional y sencilla, fue otra cómplice de lo que presentó Romeo y julieta. En un momento fue una habitación, en otro fue iglesia, en otro salón de baile y hasta que al final terminó siendo una melancólica y romántica tumba. En cada una de sus metamorfosis el equipo del Teatro Guloya nos demostró que la creatividad e ingenio del hombre no tienen límites y que el teatro es un mundo infinito que nos hace viajar en el tiempo.


En conclusión, defino esta versión del Teatro Guloya de Romeo y Julieta como “un reflejo del amor, la creatividad y el ingenio y lo más importante, el teatro siempre será ese escape de la realidad sin salir de ella”. 


¡¡Felicidades al Teatro Guloya y que su legado perdure por muchos siglos más!!


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