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Inspírate con nuestros posts de arte, moda y motivación

Escrito por Robert Rosario.

Editado por Natali Hurtado.


Siempre he dicho que “el arte no se toca, te toca”, y eso fue lo que sentí al ver las obras de Frederich Abreu en la explosión ARMONIA. Entre dibujos, grabados y pinturas pude notar la gran sensibilidad, destreza, sencillez y espiritualidad que tienen este conjunto de piezas colgadas allí en Quinta Dominica en la Zona Colonial, Santo Domingo.


ARMONIA conjuga temas de concientización, de la naturaleza y temas religiosos, logrando sorprenderme con la pintura de un Jesucristo muy PopArt, siendo éste uno de mis favoritos de las diferentes representaciones de Jesús que he visto.


Contemplar esta muestra me hizo sentir mucha ternura e ingenuidad pues cada pieza posee algo especial que te provoca sentir amor y te hace consciente de tu fragilidad.


Además, es evidente que la muestra transmite un aire infantil a través de los contornos marcados, las pinceladas libres, los colores llamativos y las formas planas.


Considero a este joven como una digna representación del arte contemporáneo dominicano y me atrevo a decir que será recordado en la historia del arte Dominicano.



Escrito por @rjimenez19r

Editado por @natalihurtado

Escrito por Robert Rosario y Natali Hurtado

Fotos: Fuente Externa

Al ver la obra de teatro “Los Chicos de la Banda” pude confirmar que el arte es el mejor mensajero y cronista de la realidad de cada tiempo. Muchos pensamientos vinieron a mi mente... En primer lugar, y tomando en cuenta que esta es una adaptación de la obra original “The Boys in the Band” de Mart Crowley (1968), me situé en aquel tiempo y espacio imaginando la gran controversia que causó, al ser ésta una producción que desafió la mentalidad de su época al hablar abiertamente sobre homosexualidad. Hice un recorrido imaginario, visual y emocional efectuando paradas significativas en la mente del escritor, de la audiencia, la sociedad, las autoridades y los homosexuales de aquel entonces. Mi conclusión fue que el mensaje de la obra sigue estando vigente y sigue causando controversia. En esta ocasión y por tratarse de un tema delicado, hablaremos solo de los aspectos artísticos y técnicos de esta producción.


Joyce Roy eligió a Casa de Teatro para presentar “Los Chicos de la Banda”, haciéndonos viajar hasta finales de los años 60 e inicios de los 70 de una manera fresca y divertida. Con la mezcla de actores veteranos y noveles, la velada se hizo muy amena. Los actores le dieron vida a personajes que nos contaron una historia de reflexión con momentos cargados de mucho dramatismo y otros dotados de mucha jocosidad.


Sí bien es cierto que los actores mostraron estar muy comprometidos con sus respectivos papeles, debo decir a modo personal que no logré conectar con ninguno de ellos. Tal vez porque mi expectativa era ser sorprendido y la sorpresa nunca llegó. Sin embargo debo resaltar que esta obra está en el renglón de lo correcto, y aunque no me sorprendió puedo decir que me causó mucho disfrute. En otro orden, debo puntualizar que la dirección de arte (abarcando escenografía, iluminación y vestuario) fue muy buena y es evidente que la producción puso gran esmero en este aspecto.


El propósito de esta obra es enviar un mensaje inclusivo, que aunque fue entendido, me hubiera gustado que el lenguaje hubiese estado más adaptado a nuestra realidad incorporando un vocabulario criollo que lo hiciera sentir más local.


Termino felicitando a todos los implicados en esta producción la cual estuvo a cargo de Joyce Roy, dirigida por Solany Muriel y las actuaciones de José Roberto Díaz García, Anderson Mojica, Juan Esteban, Tomas Hubier, Isen Ravelo, Jean Villanueva (El Panda), Alejandro Guerrero, Alejandro Espino y el mismo Joyce Roy.




Escrito por Robert Rosario Jiménez

Editado por Natali Hurtado

"La escencia del teatro se haya en un misterio llamado "el momento presente".

- Peter Brook


Con esta frase del célebre director de teatro experimental británico, Peter Brook, comenzaré a escribir sobre lo que viví este fin de semana al ver la adapatación nacional de la obra teatral "Por alante & por atrás" (Noises Off - 1982) del también británico Michael Frayn. Adaptación que fue desarrollada por la joven productora Punto Z en la Sala Manuel Rueda del Conservatorio Nacional de Música.


Al abrirse el telón quedé maravillado con la espectacular escenografía que tenía ante mis ojos; asombro que se hizo mayor al comparar esta versión con otras adapaciones de la misma obra que se han hecho a nivel internacional. Puedo decir que solo con ver la escenografía el equipo de producción se ganó todo mi respeto. Pero con semejante escena era de esperarse que me siguieran sorprendiendo.


La obra se compone de tres actos (bastante largos); El primer acto estuvo un poco confuso, lo cual era natural ya nosotros los espectadores no sabíamos si estábamos en la obra o si por el contrario se trataba de un ensayo "real" que se estaba llevando a cabo en vivo. La confusión se disipó cuando los personajes, con sus características únicas, nos envolvieron entre risas y emociones, que acompañadas de una excelente dicción, nos mantuvieron atentos y dóciles, transitando en el desarrollo de la historia. Al llegar al segundo acto, (no vamos a spoilear) todo comenzó a tener sentido... una vez más el escenario por sí solo nos explicó lo que estaba pasando. El cambio de ambiente me envolvió en la magia del teatro y fue como si hubiera tomado un avión y me hubiese trasladado a una presentación teatral en una de las grandes ciudades europeas o de Estados Unidos.



Con esta obra, Punto Z ha demostrado que buscan ser los representantes más destacados de la nueva generación del teatro criollo. Como ya habíamos visto en producciones anteriores, la profesionalidad de los actores, la buena iluminación y la atinada musicalización dejan claro que este grupo de artistas se perfilan como el relevo del teatro dominicano, los cuales tienen la responsabilidad de defender el legado dejado por los veteranos e impulsarlo de manera tal que puedan sobrepasarlos con calidad y profesionalidad.


Quiero terminar agradeciendo por el buen momento que nos regaló “¡Por alante y por a detrás!”, que dirigida por Carlos Martínez, y con actuaciones de Cheena Knela, Yovanni A. Medrano, Guille Martin, Montserrat Zans, Slater Monte de Oca, Vicky Della Peruta, Rafael Ravelo, Laura Virginia Pernas y Juan Carlos Pérez (a quien felicitamos en su primera experiencia actoral profesional) deja en claro que República Dominicana está dando los pasos necesarios para competir en la industria del teatro a nivel intenacional.

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