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Inspírate con nuestros posts de arte, moda y motivación

Escrito por Natali Hurtado

Editora Revista LaBocaMag - Estudiante de Historia y Crítica del Arte


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¡Wow!... Creo que no hay una mejor expresión que ésta para comenzar a hablar de la película La Bachata de Biónico, una producción que tiene de todo menos bachata.


Ante todo, describiría esta película como un golpe de realidad muy fuerte que nos lleva por un viaje progresivo hacia la decadencia total. Una tragicomedia que, para mí, es en sí misma un cubetazo de agua fría y un despertar a una realidad que sinceramente desconozco en su totalidad —la vida en los barrios, el perfil psicológico y emocional de los adictos, su deseo de superación y su forma de vivir, de sentir y de expresar el amor—. La Bachata de Biónico retrata la pobreza, la lucha contra la adicción y los vicios, recordándonos que no tienen clase social y que habitan tanto en los callejones como en las casas de lujo de la alta sociedad. En la película se puede ver la estrecha conexión entre los polos sociales, indistinguible a simple vista pero latente y real.


La Bachata de Biónico me dejó un sabor amargo en el paladar, pero al mismo tiempo me generó un sentimiento de compasión profunda, casi piadosa, por quienes —desde mi perspectiva— viven en una realidad paralela, tan distinta a la mía, tan cruel, tan carente de sentido, tan despreocupada, tan fría, tan promiscua, tan cómica y tan mágica a la vez. Verlos vivir en condiciones tan decrépitas, con recursos escasos para el día a día, sumidos en una pobreza extrema y sin una verdadera intención o conciencia de escapar de ella —pues invierten lo poco que consiguen en sus vicios—, fue un gran choque emocional para mí. La conexión que entablé con estos personajes fue tan intensa que, en más de una ocasión, me sorprendí diciendo en voz alta: “Ay, no”, “no hagas eso”, “pobrecito”, “no way”, “¡Dios mío!”.


Si todo esto es real y la trama se escribió en base a una investigación del entorno que se proyecta —lo cual no pongo en duda—, concluiría que, en los barrios de República Dominicana se vive aún peor de lo que imaginaba. Y si la intención de La Bachata de Biónico es generar esta conciencia, aplaudo la valentía y la osadía de Yoel Morales y Cristian Mojica, al adentrarse en un universo como éste, que si fuera literatura yo lo catalogaría como “realismo marginal urbano”


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Hablemos de los aspectos técnicos de la película... Desde que comenzó me incomodó el movimiento de cámaras, los cortes bruscos y el aparente desorden entre escena y escena. Sin embargo, luego todo cobró sentido cuando entendí la lógica detrás: La Bachata de Biónico es, en realidad, la filmación de un documental dentro de una película. Su estética cruda, la organicidad del montaje, la iluminación y la colorización se justifican dentro de esa narrativa. Ese caos aparente es consciente, intencional, funcional y coherente con el universo que la película retrata.


Me sorprendió —y al mismo tiempo no— que la película tiene rasgos de un realismo mágico cotidiano muy sutil pero fascinante. Me encantaría conversar con Yoel Morales sobre una escena en particular: aquella en la que varios personajes aparecen adorando al “Águila”  frente a un altar. Me intriga saber si esa imagen proviene de una práctica real o si es fruto de su creatividad. 


No quiero spoilear, por eso este texto es muy parcial y más argumentativo en cuanto a aspectos generales, pero no puedo dejar de hablar de los actores principales. Por un lado Manuel Raposo, quien interpreta a Biónico, con una capacidad de desdoblamiento sorprendente y digna de admirar. Lo he visto en otras producciones, tanto teatrales como cinematográficas, y cada vez que creo haber visto lo mejor de él, vuelve a superarse. Creo que no hubo nadie mejor que él para interpretar este papel, porque, lo maravilloso de Manuel Raposo es que le imprime a Biónico un balance perfecto entre comicidad y seriedad. Tiene ese “je ne sais quoi” que hace que, aunque nos provoque risa, nunca le perdamos el respeto.


Por otro lado El Napo, que interpreta a “El Calvita”, de quien no tengo muchas referencias, pero de quien debo decir que, indiscutiblemente hace un gran trabajo como actor de reparto y acompaña a Biónico complementando cada escena con una naturalidad indescriptible.


Aunque la película me encantó, hay aspectos que me dejaron con preguntas. No comprendí del todo por qué se titula La bachata de Biónico, ni logré descifrar completamente el final. Solo puedo imaginar que Biónico termina por rendirse ante los vicios porque ya no le queda nada ni nadie por quién luchar, por quién cambiar, ni por quién vivir —su droga real, el amor—. Intuyo que el hombre de la carreta (o algo similar) viene a buscarlo en la última escena, como símbolo de ese destino que inevitablemente le espera.


Concluyo aplaudiendo esta valiente y necesaria producción, e invitando a todos a disfrutar del Festival de Cine Fine Arts Hecho en RD, que se está celebrando en Caribbean Cinemas de Novo Centro. Un festival digno de disfrutar.

Escrito por Ismalay Liranzo Editado por Natali Hurtado

Fotos: Fuente Externa


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Ya terminó el mes y aún seguimos comentando sobre los Premios Soberano 2025, ¡y no es para menos! En esa ocasión las tendencias fueron notorias, aunque no muy variadas. Un año más donde las lentejuelas y los trajes ceñidos al cuerpo se impusieron como los grandes protagonistas.


Yo hubiera optado por opciones más originales, elegantes y menos comunes. Un claro ejemplo de ello fue el vestido de Yubelkis Peralta. Este diseño de Jusef Sáchez, entre plateado y negro, con un corte recto y tirantes cruzados, completamente brillante, dejó mucho a la imaginación. Fue mi gran favorito de la noche y el que pone a Yubelkis en la lista de las mejores vestidas de 2025.


Otro look que destacó por su delicadeza en la alfombra roja, con un toque sensual pero manteniendo toda la elegancia, fue el de Pamela Sued. Su vestido blanco de la casa de modas vietnamita Hacchic Couture, con vuelos que evocaban el mar, fue uno de los más aclamados del año, y ella lo llevó con total dominio, complementándolo con su carisma y su simpatía. Aunque, claro, Pamela es Pamela y todo le queda bien.


Siguiendo esa línea, otro de mis favoritos fue el vestido de Liza Blanco, quien se unió a la tendencia del blanco con un vestido corte sirena del diseñador Jorge David Fashion. Aunque es bastante ceñido al cuerpo, su diseño fue muy bien recibido por la crítica especializada. La degradación de tonos azulues en la parte superior y en la parte trasera fue un 10 de 10. Eso sí, debo admitir que la parte superior parecía un poco incómoda, y tuvo que mantener los brazos arqueados por bastante tiempo.



Una de las tendencias que marcó la alfombra roja y la vestimenta de varias estrellas, significando un avance en la moda local, fue el uso de las mangas 3D. Nelfa Nuñez, Ramcelis de Jesús, Jenny Blanco y Celineé Santos, cada una con colores diferentes, pero todas llevando la tendencia maximalista a otro nivel. Sencillamente, las amé.


Ahora bien, si me piden mi opinión sobre las opciones de moda superior, debo decir que, aunque no fueron mis favoritas, no podemos dejar de hablar de Gaby Desangles, Luz García y Karen Yapoort. Aunque las 3 llevaron estilos y colores completamente diferentes entre sí, supieron jugar con sus siluetas y lograron reafirmar que la moda dominicana tiene potencial para brillar en escenarios internacionales.



¿Qué podemos mejorar para futuras alfombras?


Considero que, en primer lugar tendríamos que jugar más con las tendencias internacionales. Ya que Premios Soberano es nuestro mayor evento del año y un escenario donde se despliega la moda, creo que podríamos inspirarnos más en lo que sucede en el exterior y crear trabajos más elaborados, adecuados a nuestra isla tropical.


Otro aspecto clave a mejorar en cuanto a vestuarios, es el análisis de color. Aunque las alfombras son el lugar perfecto para explotar la creatividad entre diseñadores, estilistas, maquillistas y celebridades, sería interesante considerar cómo las telas se ven diferentes en pieles frías y cálidas. Un caso contundente fue el de Amara la Negra: su tono de piel se presta para colores fuertes… ese vestido amarillo con pedrería, de la diseñadora Suzelle Taveras, fue de gran impacto visual y el maquillaje, sencillo pero luminoso, complementó armónicamente todo el look.


Otro caso ejemplar fue el de Yokasta Díaz, quien logró un equilibrio impecable entre vestuario, maquillaje y peinado. Su estilo soft glam, acorde con su vestido y tono de piel, demostró cómo la moda es el resultado de una visión integral bien ejecutada.


Por otro lado, nuestra estrella internacional Zoe Saldaña apostó por un vestido de brillantes de Monse Maison, complementado con un maquillaje minimalista que resaltó su belleza natural.


También destacaron Irma García y Jean Carlos Villanueva, quienes sorprendieron con trajes a juego inspirados en el símbolo del Yin Yang, diseñados por José Jhan. Un ejemplo perfecto de cómo la moda puede ser tanto conceptual como elegante.


Sin duda, comparado con años anteriores, hemos evolucionado de manera impresionante. Y, ¿por qué no seguir por este buen camino y mejorar aún más el gran trabajo que se está realizando? Esta es solo mi opinión, pero como siembre ¡ustedes son el verdadero jurado!




Escrito por Natali Hurtado

Editora Revista LaBocaMag - Estudiante de Historia y Crítica del Arte

MAFALDA de Quino (www.quino.com.ar)
MAFALDA de Quino (www.quino.com.ar)

Mafalda no es solo la niña que detesta la sopa y hace comentarios que nos invitan a reflexionar. Es un personaje que encarna la mirada crítica, filosófica y humorística del caricaturista argentino Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido como Quino. Junto a ella, Quino se convirtió en un referente de la cultura popular argentina, alcanzando un impacto tan significativo que su obra trascendió las fronteras de Latinoamérica y el mundo, manteniendo su vigencia por más de 50 años.


El nacimiento de Mafalda: De la publicidad al cómic


Curiosamente, Mafalda no fue concebida para el papel que terminó desempeñando. En 1963, surgió como un personaje dentro de una tira cómica creada para una campaña publicitaria de la marca de electrodomésticos Mansfield. La historia giraba en torno a una familia conformada por los padres y sus hijos. Quino eligió el nombre "Mafalda" inspirado en un personaje de la película Dar la cara (1962). Sin embargo, cuando la agencia de publicidad propuso publicar la tira en el diario Clarín, la empresa decidió cancelar la campaña.


Más tarde, Quino recibió una propuesta para publicar Mafalda en otro formato. Así, el 29 de septiembre de 1964, la historieta comenzó a aparecer formalmente en la revista Primera Plana, con dos publicaciones semanales.


En esta primera etapa, Mafalda solo interactuaba con su padre, un corredor de seguros sin nombre conocido, a quien le planteaba constantes dudas existenciales. Posteriormente, se incorporó su madre, a quien Mafalda criticaba por haber abandonado su sueño de ser pianista para convertirse en ama de casa. Luego apareció Felipe, un niño que vivía en su edificio, soñador y algo perezoso con las tareas escolares.


En 1965, Mafalda pasó a publicarse en el diario El Mundo de Buenos Aires, etapa en la que se sumaron nuevos personajes. Manolito, un niño comerciante, representaba el capitalismo y las ideas materialistas y conservadoras de la época. Susanita, en cambio, era una niña parlanchina, tradicionalista y obsesionada con el matrimonio y los hijos.


Según el propio Quino, Mafalda terminó convirtiéndose en un reflejo de la clase media argentina. Sus temas principales eran la paz mundial, los derechos humanos y la crítica social, abordando también los temores y frustraciones de una sociedad que atravesaba la dictadura y la represión.


¿Por qué Mafalda es tan especial?


Lo que ha permitido que Mafalda trascienda con el tiempo es su visión profunda de la vida a pesar de su corta edad. Aunque es solo una niña, su sabiduría contrasta con la de sus amigos y sus padres, quienes representan distintos perfiles de la sociedad. Manolito encarna el pragmatismo y el capitalismo; Susanita, el idealismo tradicionalista; y Felipe, el soñador distraído que, a pesar de su aparente ingenuidad, a menudo ofrece las respuestas más sensatas.


A través de este universo de personajes, Quino construyó una historieta que sigue vigente décadas después, demostrando que las inquietudes de Mafalda son, en esencia, las preocupaciones de muchas generaciones.


¿El Fin de Mafalda?


Pese al éxito de Mafalda y de haber llegado incluso a Europa, en 1973 Quino decidió poner fin a esta tira por decisión propia con una última publicación que fue una sola viñeta con todo el grupo de amigos. Explicó que generar tiras constantemente y con tanta frecuencia sin que se repitieran los comentarios era agotador, así que se inclinó por seguir haciendo humor.


Más adelante Mafalda volvió a aparecer varias veces de forma dispersa. Una de ellas fue en 1984 para una campaña de UNISEF sobre los derechos del niño y una campaña para la Liga Argentina de Salud Bucal en ese mismo año, en el que el personaje daba instrucciones de cómo cepillar los dientes.


En 1987, después del golpe de Estado contra Raúl Alfonsín, Quino dibujó a Mafalda gritando "¡Si a la Justicia, sí a la libertad, si a la vida!" . Nuevamente apareció en los 90's en una campaña de la Cruz Roja de España y en el 2009 en el diario La República de Italia, criticando al primer ministro Silvio Berlusconi.


Más tarde aparecieron otras tiras pequeñas de Mafalda tratando temas argentinos y del mundo, como la guerra de Vietnam, el asesinato de Kennedy, el feminismo, y otros temas. Así se hizo famosa en todo el mundo y surgieron más medios para publicarla.


En 1972 se estrenó en la televisión argentina la serie de Mafalda que constaba con 52 cortometrajes de entre 90 y 260 segundos de duración cada uno. Luego se compiló en 5 episodios largos que fueron:


  • El mundo de Mafalda

  • Mafalda va a la escuela

  • Los juegos de Mafalda

  • Mafalda y la sopa

  • Los sueños de Mafalda


También hubo un largometraje, estrenado en diciembre de 1981, que elevó el alcance de esta tira y afirmó su relevancia en la cultura Argentina y mundial.


Mafalda trasciende el papel y la tinta para convertirse en un símbolo universal de reflexión. Su mundo infantil, aparentemente sencillo, es en realidad un espejo de las tensiones y contradicciones sociales que aún persisten. Quino no solo creó una historieta, sino un espacio de cuestionamiento donde la inocencia y la crítica se entrelazan, desafiando la apatía y la conformidad.


Más allá de sus icónicas frases y su aversión a la sopa, Mafalda representa una voz que interpela a cada generación. Su preocupación por la paz mundial, la justicia social y los derechos humanos sigue vigente en un contexto global donde las desigualdades persisten. La historieta nos recuerda que la curiosidad y el pensamiento crítico no tienen edad y que las preguntas más simples suelen ser las más poderosas.


Hoy, las viñetas de Mafalda continúan circulando por redes sociales, libros y exposiciones, demostrando que su mensaje no pierde relevancia. Mientras el mundo cambia, su esencia permanece intacta, inspirando a niños y adultos a mirar más allá de lo evidente y cuestionar el status quo.

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