top of page

Blog

Inspírate con nuestros posts de arte, moda y motivación

Escrito por Natali Hurtado

Editora Revista LaBocaMag - Estudiante de Historia y Crítica del Arte


ree

¡Es un hecho! Nunca había pensado en esto pero me atrevería a decir que la desproporción —y, más aún, la exageración— nos divierte, nos causa risa y nos genera una cierta relajación de la cual emana confianza. ¿Será porque al percibir un "aparente defecto" en algo o alguien, nos sentimos más libres de ser nosotros mismos? Ahora que lo pienso, ese es el modus operandi de la caricatura: exagerar un rasgo o distorsionar la apariencia para generar humor y establecer con nosotros un vínculo más directo.


Natali Hurtado junto a la pieza "Punto de Apoyo" de Gerardo Feldstein en Galería Lyle O. Reitzel.
Natali Hurtado junto a la pieza "Punto de Apoyo" de Gerardo Feldstein en Galería Lyle O. Reitzel.

Hago todo este preámbulo antes de hablar de Gente como uno porque, precisamente, las esculturas del artista argentino Gerardo Feldstein son como caricaturas tridimensionales. Al verlas—y más aún, al leer sus títulos— es imposible no reírse y disfrutar del momento. Esta exposición, actualmente presentada en la Galería Lyle O. Reitzel, reúne más de seis esculturas en las que un peculiar personaje nos invita a su mundo desproporcionado. Nos hace mirar dentro de su zapato roto, detener su deslizamiento en la pared, servirle de punto de apoyo, matar un mosquito o tomar una flor de sus manos.


Hecho de resina y masilla epoxy, este personaje se convierte en nuestro amigo por unos minutos. Y aunque nos apunta con el dedo, no nos acusa; más bien, nos advierte que nos está observando y que, desde el instante en que cruzamos la puerta, algo cambia en nosotros: nos volvemos más libres, más divertidos, más generosos. Nos vincula tanto a su universo que, al final, nos hace sentir parte de él. Nos lo dice directamente en "Acá estamos" y nos obsequia un ramo de flores, invitándonos a sumergirnos en su "Azul profundo".


No me considero una gran conocedora de la escultura, pero incluso un inexperto podría notar el nivel de detalle con el que están trabajadas las partes exageradas, especialmente las pieles. Es como si Gerardo Feldstein hubiera tomado como eje central de su obra el contraste entre boceto e hiperrealismo, acentuándolo de forma muy notoria. Las partes más pequeñas parecen estar “esbozadas” con masilla, mientras que las más grandes están completamente terminadas y meticulosamente detalladas. Da la impresión de que su intención es generar la ilusión de un zoom en tiempo real, como si, mientras observamos la obra, estuviéramos viendo de cerca ciertos fragmentos mientras otros permanecen difusos.


El mosquito - Gerardo Feldstein
El mosquito - Gerardo Feldstein

Otro rasgo distintivo, imposible de pasar por alto, es la división de la exposición en dos partes: una en la que el personaje es de un color natural y otra en la que aparece en un tono azul vibrante. Sinceramente, no puedo intuir con certeza por qué Gerardo Feldstein tomó esta decisión, ya que las esculturas azules no perderían su impacto si mantuvieran su color natural, salvo por el significado implícito en los títulos. Sin embargo, puedo inferir que podría tratarse de un alter ego del personaje, una versión de sí mismo en otra dimensión dentro de su propio universo. Y como esto es "Gente como uno", tal vez Feldstein nos sugiere que nosotros también somos así: por un lado, "aparentemente normales", y por otro, esa versión alternativa que en nuestra mente se siente más poderosa que nuestra propia realidad.


En fin, no tengo la certeza de esto, así que tómenlo con pinzas. Lo que sí puedo asegurar es que, más allá del contraste entre boceto e hiperrealismo, del detalle, la exageración y la desproporción, estamos ante una obra lúdica, contemporánea y profundamente disfrutable. Tanto para quienes aman el arte como para quienes apenas se acercan a él, Gente como uno habla un lenguaje universal, capaz de conectar con personas de cualquier generación y contexto.


"Azulcita" - Gerardo Feldstein
"Azulcita" - Gerardo Feldstein

Escrito por Natali Hurtado

Editora Revista LaBocaMag - Estudiante de Historia y Crítica del Arte


ree

Conocer la obra de Mariano Ferrante ha reafirmado un pensamiento que ha estado gestándose en mí desde el 21 de febrero. En breve sabrán por qué.


¿Qué tiene de especial Mariano Ferrante? ¿Qué lo hace particular en un mundo donde parece que nada nos sorprende, donde todo se repite y ya "todo está hecho"? Para mí tiene mucho de especial. Ferrante es la confirmación de que aún existen artistas que miran más allá de las ventas, aquellos que investigan, experimentan y cuya obra trasciende lo comercial. Aquellos cuya obra es más que un medio para vivir y "ganarse el pan", es además su razón y su propósito de vivir y de explorarse a sí mismo, convirtiendo su arte en un ejercicio y en un viaje de autodescubrimiento y descubrimiento del mundo externo.


Obras de Mariano Ferrante en Galería Lyle O. Reitzel.
Obras de Mariano Ferrante en Galería Lyle O. Reitzel.

Desde el primer momento en que entré a la galería Lyle O. Reitzel, sin conocer en profundidad la obra ni la exposición "Círculo Mágico", me sentí cautivada, no porque los patrones me hayan generado admiración a simple vista, sino porque en mi mirada más de cerca a los detalles, intuí el tiempo y la meticulosidad detrás de cada pieza. Pregunté: ¿Es acrílica? Y de inmediato mi mente comenzó a llenarse de preguntas: ¿Cuánto tiempo llevó este proceso? ¿Habrá aplicado una primera capa de pintura, cubierto con cinta adhesiva, pintado de nuevo y repetido el proceso una y otra vez?


Esta serie de obras tan complejas, están hechas a base de un patrón inicial que, entre capas y capas, va creando otros patrones más amplios. En diseño bidimensional diríamos que el patrón base es el módulo que crea el diseño y éste a su vez, da lugar al "súper diseño". Sin embargo esto aplica para un tipo de diseño creado en repetición de azulejos, cosa que no pasa en la obra de Ferrante. Me encuentro realmente sin palabras que puedan describir este fenómeno. La obra en la que esto se hace más evidente es una composición de líneas horizontales y diagonales que al entrecruzarse forman un patrón cromático en el que aparecen rombos azules. Detrás de ellos, aparecen otros rombos color naranja. Al describirlo así, muchos podrían pensar: "No nos estás diciendo nada nuevo hablando de formas". Sin embargo no estoy hablando de formas. Estoy hablando de meticulosidad, de tiempo, de esfuerzo y de un profundo conocimiento de colores y tonalidades.


Después de un rato observando la muestra, Flor María Lorenzo me preguntó: "¿Esto es arte óptico, verdad?" Y en ese instante comprendí que estaba mirando la obra desde otra perspectiva. Claro que es arte óptico, pero, de algún modo, mi inconsciente se resistía a etiquetarlo solo así. Y lo entendí al leer el texto museográfico: para Ferrante, su obra no es solo arte óptico. Es un acto de amor y dedicación en el que no solo estudia los planos geométricos matemáticos, sino que su pintura es un constante movimiento que avanza descubriendo tangentes y terrenos desconocidos.


Ahora, ¿qué tiene que ver todo esto con mi 21 de febrero? Aquel día entendí —de la manera más cruda— que la mirada no siempre revela las intenciones. Que no todo está dicho de manera explícita. Que la vista no lo percibe todo, pero el subconsciente y el cuerpo sí captan lo esencial, en un proceso químico, energético, casi inexplicable. Así me pasó con la obra de Ferrante. Mi inconsciente ya había asimilado lo que el artista había puesto en ella, aunque mi mente tardó en descifrarlo de manera consciente.


Pero más allá del 21 de febrero y de mis meditaciones filosóficas en torno a esto, lo que realmente importa es: ¿qué te dice a ti la obra de Ferrante? No pierdas la oportunidad de abrirte a la visión de un artista que, con su perspectiva única, puede generar en ti cosas inimaginables.

Escrito por Natali Hurtado

Editora Revista LaBocaMag - Estudiante de Historia y Crítica del Arte


Natali Hurtado en Galería ASR - Arte San Ramón
Natali Hurtado en Galería ASR - Arte San Ramón

En estos días me he escuchado a mí misma decir constantemente "Tengo mucho qué decir", y me doy cuenta que ese deseo no es solo mío. Nuestra necesidad de comunicar está íntimamente relacionada con nuestra naturaleza humana. Desde siempre, desde que existe la historia, nuestra especie ha roto barreras en la búsqueda de llevar a cabo esta labor. Si no, díganme: ¿de dónde salieron las pinturas rupestres de Cantabria y Altamira? ¿O el origen de la escritura, la imprenta, el internet?


Todos tenemos algo que decir, y el hecho de pertenecer a un mismo colectivo con características afines no significa que queramos expresar lo mismo. Aunque nos desenvolvamos en un mismo ámbito, con metas similares, cada individuo tiene una voz única. Y creo que ese es el gran mensaje que me deja la exposición "Narrativas femeninas en tránsito", presentada en Galería Arte San Ramón.


En esta muestra colectiva, mujeres artistas de distintas generaciones nos demuestran la riqueza del lenguaje artístico y la versatilidad del mensaje en cuanto a contenido, estructura y medio. Nos recuerdan que el arte es un soporte fundamental para comprender la historia, no solo la antigua, sino también la contemporánea. Nos recuerdan que nunca ha sido tan fácil entender nuestra realidad como ahora, a través del arte.


Exposición Narrativas femeninas en tránsito en Galería ASR - Arte San Ramón
Exposición Narrativas femeninas en tránsito en Galería ASR - Arte San Ramón

En una sola muestra nos encontramos con una diversidad de temas y de técnicas que parece interminable. Comenzaré por la obra de Guadalupe Casasnovas. Esta artista que nos tiene acostumbrados a esculturas de madera con una estructura seriada (casi siempre sobre un mismo eje) ha roto esa estética con un conjunto de tres piezas titulado "Toys", esculturas transparentes trabajadas en polímero de metil metacrilato (algo así como un plástico transparente). Con "Toys" Guadalupe da un giro audaz a una escultura más compleja con volúmenes más profundos y cortes más diversos. Aplaudo de pie esta serie de Guadalupe y celebro este cambio en su lenguaje compositivo y material.


Seguiré con la que considero la artista contemporánea más osada de la escena criolla, se trata de Ariadna Cannan. Desde que conocí su obra "La Chicken" en la Bienal Nacional de Artes Visuales del 2023, entendí que estaba ante una artista que no teme comunicar y lo constaté con su obra "Twin Goddess" expuesta en esta muestra. Nuevamente la artista experimenta con la inteligencia artificial, esta vez, integrando fotografía y video. Lo que me gusta de Ariadna es que no teme defraudar; su enfoque es la experimentación, y eso hace que su obra sea libre y original.


Continúo con la obra más "loca" de esta serie. ("Loca" en el sentido más brillante de la palabra, porque, como decía Lewis Carroll: "Las mejores personas están locas"). La aparente locura de Miguelina Rivera es, en realidad, una genialidad. Y aunque suelo evitar los superlativos al hablar de los artistas y sus obras, me tomaré la libertad de describirla como una "genia total". Su proceso creativo es admirable en cada etapa: desde el concepto y la investigación hasta la realización y la exposición. Se ha dedicado minuciosamente a experimentar con la naturaleza, estudiando cómo y bajo qué condiciones se oxida el metal, convirtiendo el óxido en su color principal y su aliado para crear texturas y formas únicas. Esta exploración, combinada con técnicas más tradicionales, ha dado lugar a un sello distintivo en su obra, capaz de sorprender y maravillar a cualquiera que conozca el proceso detrás de ella.


Finalmente, no puedo dejar de mencionar a Inés Tolentino. Su inconfundible técnica mixta —que combina collage, bordado, dibujo y pintura— me cautivó desde que entré a la sala. Sin embargo, lo que más llamó mi atención fue su exploración del amor (o mejor dicho, el desamor adolescente) como tema central de su obra. Un tema inagotable, universal y profundamente humano. Inés sigue fiel a su impronta, con su delicadeza y su sutil provocación.


En definitiva, esta muestra curada por Paula Gómez reúne obras de Aida Vásquez, Amalia Estrada, Ani Mederos, Ariadna Cannan, Gabriela Farías, Guadalupe Casasnovas, Iliana Emilia García, Inés Tolentino, Laura Castro, Lorraine Franco, Laura Franco, Marusela Granell, Mayra Johnson, Melissa Roedán, Miguelina Rivera, Pamela Polanco, Pamela Rivera, Scherezade García e Ysabela Col.


Esta exposición lo tiene todo: pintura, collage, fotografía, arte óptico, escultura, arte digital, inteligencia artificial, arte kirsch y video arte. Una muestra imperdible para todos los que queremos entender qué pasa en la mente de los artistas y qué necesitan comunicar.

Inclusión
Piru Sáez
Mundo Andr´øino
Sculy Mejía
Lenguaje Corporal
Cool News
New Books
Actuar desde la intuicion
Adriana Torrón
A tu manera
bottom of page