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Inspírate con nuestros posts de arte, moda y motivación

Por Gustavo A. Ricart, Crítico de Arte


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Ramón Calcaño, destacado artista dominicano, egresado de la Escuela Nacional de Artes Visuales y miembro del Colegio Dominicano de Artes Plásticas, ha dejado una huella distintiva en el mundo del arte a través de su obra única y expresionista. Su contribución artística se caracteriza por la fusión de códigos surrealistas con una carga profunda de contenido social, convirtiéndolo en un exponente importante de la escena artística contemporánea.


En su travesía creativa Calcaño explora las dualidades de la existencia, utilizando el expresionismo como lenguaje pictórico y los códigos surrealistas como medio para plasmar su visión única del mundo. La síntesis de estos estilos se evidencia en sus obras, donde las formas distorsionadas y los elementos oníricos se entrelazan con la intensidad emocional que caracteriza al expresionismo. Este enfoque dual aporta profundidad y complejidad a sus creaciones, creando un diálogo visual que invita a la reflexión.


Se destaca la presencia recurrente de la luz en las obras de Calcaño, la cual adquiere un simbolismo significativo. Más allá de ser simplemente ausencia de oscuridad, la luz en sus pinturas emerge como un agente transformador que ilumina la oscuridad sorprendida. Este concepto refleja no solo una búsqueda estética, sino también un llamado a la esperanza, al amor y a la justicia social.


La conexión de Ramón Calcaño con la poesía sorprendida, movimiento literario latinoamericano, se manifiesta en su capacidad para sorprender al espectador mediante la combinación de elementos inesperados y la exploración de nuevas formas expresivas. La influencia poética se refleja en la riqueza simbólica de sus obras, que van más allá de la mera representación visual para transmitir mensajes profundos y provocativos.


El compromiso social en la obra de Calcaño se manifiesta en su capacidad para denunciar las injusticias y dar voz a aquellos que carecen de ella. "Entre dos mundos", título que sugiere una dualidad fundamental, se presenta como un recorrido por la conciencia individual y social. Sus obras no solo son expresiones artísticas, sino también herramientas para invitar a la reflexión y promover la conciencia colectiva. Ramón Calcaño que ha sido ya dos veces selección oficial de La Bienal de artes Visuales de Santo Domingo se erige como un exponente distintivo en el panorama artístico.


La exposición con el nombre “Entre dos Mundos”, que se inaugurará el 13 de enero, abrirá sus puertas a las 7:00 p.m. en la Casa de Italia, un enclave emblemático que complementará a la perfección la atmósfera única de las creaciones de Calcaño. 


“Entre dos Mundos” no es solo una muestra de habilidad técnica y creatividad, sino también un llamado a la reflexión y la conciencia. Calcaño, a través de su arte, nos invita a cuestionar, a explorar los límites de la imaginación y a sumergirnos en un viaje visual que trasciende los límites convencionales del arte contemporáneo.


La Casa de Italia, ubicada en la Zona Colonial, será el escenario perfecto para este encuentro entre el público y la obra de un artista que ha dejado una marca indeleble en la escena artística dominicana. La exposición “Entre dos Mundos” promete ser un evento imperdible para amantes del arte, críticos y aquellos que buscan una experiencia estética y reflexiva.


Fecha: 13 de enero de 2024

Hora: 7:00 p.m.

Lugar: Casa de Italia, Zona Colonial


Por Gustavo A. Ricart, Crítico de arte@gabo.ricart


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Cuando Robert y yo nos acercamos a la visita guiada en el Palacio de Bellas Artes de la exposición colectiva de unos noruegos titulada “Intimated Structures”, todavia no sabía que esperar. “No me gustan los performances”, siempre le había dicho a Robert, pero lo que voy a contarles fue cuanto menos anecdótico.


No me gustan los performances, ese subgénero “artístico” que sigue sorprendiendo a algunos con su capacidad para transformar lo mundano en algo incomprensiblemente "profundo", pero a mi me parece que degradan el arte contemporáneo hacia la trivialidad y la autoindulgencia. Tomemos por ejemplo la obra con el título “Rhythm 0″ (1974) de Marina Abramović: junto a una mesa con 72 utensilios la performer permaneció de pie e inmóvil durante 6 horas: “Pueden usarse sobre mí como se quiera. Yo soy el objeto”. A mí solo me parece que así dejaba que la audiencia contemplara su falta de discurso como un ejercicio vacío que deja a la audiencia preguntándose si ha participado en una experiencia artística genuina o en un silencioso juego de roles. 


La audacia de transformar una tediosa espera en una obra maestra me deja perplejo, cuestionándome si he estado subestimando el potencial artístico de mis propias visitas al dentista. Estos performances me desafían a reconsiderar la noción de "arte", recordándome que la genialidad puede encontrarse incluso en las actividades más mundanas, siempre y cuando estén adornadas con el título adecuado y una pizca de pomposidad posmoderna.

Pero en fin, volviendo a los Noruegos, mientras Robert y yo conversábamos con Cayuco sobre su invitación a los “Premios Arte con Alma”, un videoarte me llamó la atención, el performance titulado "Norwegian Liquid" de Rita Marhaug de 2022, una obra de arte provocativa y multidimensional que fusiona elementos visuales, sensoriales y conceptuales, para explorar temas complejos relacionados con la identidad, la naturaleza y la relación entre el ser humano y su entorno. Esta performance, que se desarrolla en el impresionante escenario del mar de Noruega, utiliza el cuerpo desnudo de la artista como medio para expresar una narrativa cargada de simbolismo.


En la puesta en escena, la artista se sumerge en una tina llena de petróleo, un gesto que adquiere una carga simbólica profunda dada la conexión intrínseca de Noruega con la industria petrolera. La elección del petróleo como elemento central de la obra es especialmente significativa en un contexto en el que la extracción y el uso de recursos naturales han sido temas cruciales en el debate contemporáneo sobre el medio ambiente. Marhaug utiliza este material oscuro y viscoso para representar no solo la riqueza económica de Noruega, sino también las complejidades y las implicaciones ambientales que surgen de la explotación de este recurso.


La acción de sumergirse en el petróleo, tiene múltiples niveles de lectura, no solo simboliza la inmersión literal en el líquido oscuro, sino que también puede interpretarse como una inmersión metafórica en la compleja red de relaciones entre el individuo y su entorno, entre la humanidad y la naturaleza. La desnudez de la artista refuerza la vulnerabilidad y la autenticidad de la acción, permitiendo una conexión más directa con el espectador, quien se encuentra confrontado con la realidad cruda y tangible de la interacción humana con el petróleo, esa cosa oscura.


El entorno natural del mar de Noruega añade una capa adicional de significado a la obra. La elección de realizar la performance frente al mar establece un diálogo visual y simbólico, una analogía entre el cuerpo humano y el vasto e imponente paisaje acuático. La presencia del mar como telón de fondo amplifica la relación entre la naturaleza y la acción humana, sirviendo como un recordatorio de la interdependencia entre el ser humano y el medio ambiente. La artista, al sumergirse en el petróleo frente a las aguas del mar de Noruega, parece desafiar las fronteras entre lo natural y lo artificial, entre lo orgánico y lo industrial.


La transición que sigue, cuando la artista emerge del petróleo y camina hacia la orilla, acentúa la transformación y evolución del individuo inmerso en esta experiencia. El acto de salir del petróleo puede interpretarse como una afirmación de la capacidad humana para superar los desafíos y adaptarse a entornos hostiles. La caminata hacia la orilla se convierte en un rito de paso, un símbolo de resistencia y renacimiento, que contrasta con la densidad del petróleo; con la pureza del agua del mar.


Pero no solo eso, entonces la presencié ponerse en posición fetal sobre una roca gigante después de salir del petróleo, lo cual agrega una dimensión emocional y psicológica a la obra. La posición fetal es universalmente reconocida como un símbolo de protección, renovación y retorno a lo primordial. Este gesto, que se desarrolla en la intimidad de la roca, destaca la conexión entre la artista y la tierra, sugiriendo una reconciliación entre la humanidad y la naturaleza después de la inmersión en el petróleo.


“No me gustan los performances”, siempre le digo a Robert, pero "Norwegian Liquid" desafía las expectativas y cuestiona las relaciones convencionales entre el arte y el espectador al incorporar la experiencia sensorial directa, sin hablar del exelente trabajo fotográfico y de montaje sintetico; en base a encuadres de planos largos y abiertos y el uso de profundidad de campo donde se ve en foco tanto el frente, la figura, como el fondo (se da una vision más amplia de la escena, sin voluntad de análisis). La elección de realizar la obra como performance en lugar de una forma más estática de expresión artística invita al espectador a ser testigo de la transformación física y emocional de la artista en (tiempo pasado al expectarlo en un video arte) pero en una forma presente y no privada al ser curado como obra fílmica que provoca una respuesta visceral, desencadenando una gama de emociones que van desde la incomodidad inicial hasta la contemplación más profunda sobre el impacto de las acciones humanas en el entorno. 


A pesar de toda esa virtud y valores de producción, debo señalar una consideración que podría afectar la percepción de la autoría y la transparencia en la producción del performance "Norwegian Liquid" de Rita Marhaug. Mi preocupación radica en la aparente omisión de los colaboradores y el equipo de producción en los créditos de la obra. Si bien la propuesta artística es presentada como una creación individual de Marhaug, es evidente que la ejecución de un performance de esta envergadura requiere la colaboración de varios profesionales, como un camarógrafo y un equipo de producción mínimo.


La falta de reconocimiento a estos colaboradores puede socavar la transparencia y la honestidad en la presentación de la obra, ya que omite la contribución esencial de aquellos que trabajaron detrás de cámaras para llevar a cabo la visión de la artista. Este aspecto puede generar interrogantes sobre la dinámica de trabajo en equipo y la distribución de roles en la creación del performance.  Para mi eso hace que la obra sea un representación narcisista e hipócrita que utiliza al medio ambiente como excusa para llamar la atención. La inclusión de los créditos correspondientes no solo sería un acto de reconocimiento justo hacia quienes contribuyeron al proyecto, sino que también fortalecería la integridad y la autenticidad de la obra en sí, permitiendo a la audiencia apreciar plenamente el esfuerzo colaborativo detrás de la realización de "Norwegian Liquid". La performance se destaca por su autenticidad, su conexión directa con el espectador y su capacidad para desafiar las convenciones artísticas, convirtiéndola en una obra memorable y significativa en el panorama del arte contemporáneo que nos visita. 


Pero no me gustan los performances, siempre le digo a Robert.


"Norwegian Liquid" de Rita Marhaug es pdria ser una obra de arte audaz y provocativa de imágenes casi surrealistas, con una puesta en escena dignas la portada de una revista de moda que aborda temas fundamentales relacionados con la identidad, la naturaleza y la interacción entre la humanidad y su entorno. La artista pudo haber crea un poderoso simbolismo que invita a la reflexión además sobre las implicaciones económicas y medioambientales de la industria petrolera en Noruega… Pero para mí termina siendo uno de esos performances y video arte que meten la pata por su falta de profesionalismo.


Catálogo “Intimated Structures”: https://www.calameo.com/books/00611765525efd9712d2b


El autor del texto es estudiante de Historia y Crítica de arte, egresado de la licenciatura en Cinematografía mención Cine de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y Columnista en la revista digital de arte y moda www.labocamag.com



Por: Robert R. Jiménez 

@rjimenez19r


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¿Qué es la historia sin registro? ¿Qué es la historia sin memoria? (Memoria, Erreway 2004), con este  fragmento de la canción “memoria” quiero iniciar esta reseña… Hace poco conocí una banda de pop/rock dominicano llamada MUDOVAN y ha sido un viaje en el tiempo a mi adolescencia, pero con la conciencia de que ya soy adulto.


La banda, compuesta por 3 integrantes, tiene un sonido fresco que no pierde la magia del pop/rock que caracterizó el inicio los 2000s. Nos brinda una música de muy alta calidad con letras de amor y desamor, con las que cualquiera pudiera sentirse identificado sin importar en que era le haya tocado vivir. 


Muchos se preguntan si aún hay música de calidad, mientras otros afirman que  ¡hay que montarse en la ola de lo que está de moda para pegar!... en ambos casos difiero con totalidad y destaco el trabajo de MUDOVAN, ya que han sido rebeldes apostado por introducirse en la industria musical con una identidad musical bien marcada que contrasta con la música sin sentido y vacía.


El estilo musical de MUDOVAN trasciende sus letras, pues te lleva a un viaje sensorial en el que experimentas múltiples emociones. Esto se evidencia en su más resiente sencillo “Vienes y vas”, una canción con una estética y armonía impecables, que se complementa con un trabajo audiovisual que contiene una selección de planos, colores y dirección de arte muy acertados. En el video la banda canta en una especie de almacén y a su vez está ocurriendo una historia paralela dentro del mismo lugar. Esta propuesta tan interesante aporta novedad al mercado musical nacional y es un excelente proyecto para  exportarse a nivel internacional, dándonos la seguridad de que estaríamos bien representados.


Considero que MUDOVAN marca el inicio de una nueva era en el pop/rock dominicano, el cual ya cuenta con identidad propia, esencia única y talentosos artistas. Estos jóvenes tienen la responsabilidad de mantener el alto nivel que este género ha mantenido hasta ahora. Si continúan trabajando con la misma calidad que muestran actualmente, podrían convertirse pronto en un referente del género. Me enorgullece ver a la juventud comprometida en mantener viva esta tradición musical, potencialmente convirtiéndose en un legado y ejemplo a seguir en el futuro.


Volviendo al punto inicial de esta reseña, MUDOVAN, una banda surgida en el caótico año 2020, refleja un tiempo de convulsión mundial. La historia del arte nos muestra que después de tragedias como las Guerras Mundiales y otras pandemias, el arte ha sido un refugio y un escape vital. Muchos artistas han dejado un legado significativo, creando obras que perduran en nuestra memoria debido al talento de sus creadores. Independientemente de la forma artística que adopten, estas obras se mantienen en la historia del arte, ya sea a nivel nacional o incluso a nivel universal.


MUDOVAN es el reflejo de personas que crecieron escuchando bandas como Kudai, Evanecences, The Ramus, Erreway, Avril Lavingne, Paramore, Panic! at the Disco, y otras nacionales como  Cerobit, Bocatabu, Nelson Poket y Auro y Clement, Toque Profundo y muchos otros más, dejando en claro que ellos no están imitando,  sino que, como siempre suelo decir, “el arte nunca muere, solo evoluciona y reencarna, se adapta a los tiempos y nos hace recodar etapas vividas presentándose de otra manera para hacer vivas nuestras memorias”,  y en lo personal esta nueva reencarnación del pop/rock dominicano se ha hecho en MUDOVAN.


Termino deseando los mejores éxitos a esta banda en ascenso y esperando más buena música cierro esta reseña con mi frase característica ¡Por qué el arte no se toca, te toca! 

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