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Por Elisaul Vargas

Foto: Fuente Externa


La desigualdad de género es una realidad y aún en 2023 se intenta minimizar la esencia de lucha. Cuando me senté a redactar esta pieza hice un ejercicio de tomar conciencia sobre el desenvolvimiento de las mujeres en la sociedad a través de la observación participante. Y WOW, cuantas expectativas y situaciones de vulnerabilidad enfrentan las mujeres por el simple hecho de serlo. Desde el amanecer inicia esa lucha, deben despertarse con mayor tiempo para peinarse y maquillarse “porque si eres bonita vales más”; para tomar el transporte público debes pensar dos veces si montarte en el asiento del copiloto porque la probabilidad de que te toquen de forma inapropiada es excesivamente alta, y como decimos popularmente en la República Dominicana: “ser mujer no es un cachú”.


Esta lucha no es de hoy y lamentablemente no se va a acabar mañana. Para ilustrar la desigualdad de género tomemos como pieza de análisis la película “Ellas Hablan (Woman Talking (2022))”, dirigida por la canadiense Sarah Polley. Inspirada en el libro del mismo nombre que toma origen en hechos ocurridos en una colonia menonita de Bolivia, destapados en 2009. Después de que se enteran de que durante años los hombres de la colonia han estado drogando a las mujeres con tranquilizantes para ganado y abusando de ellas sexualmente sin importar edad o posición social, un grupo de mujeres se reúne para tomar una decisión. Los hombres decían que Dios las estaba castigando y que por eso amanecían golpeadas y ensangrentadas, usando ese típico recurso de culpar a la víctima tan normalizado.


Los hechos de la película ocurren en un ejercicio de imaginarse qué hubiese sucedido si las víctimas se hubiesen empoderado y decidido lidiar con la situación ellas mismas. El filme nos plantea el escenario de todas las mujeres sometidas a situaciones de abuso, esa encrucijada en sí, huir a lo desconocido o continuar bajo el abuso. Parecería una decisión obvia ¿no? huir de tu abusador lo más lejos posible; pero no lo es. Las mujeres de esta comunidad no sólo son víctimas del abuso físico, son víctimas de un sistema religioso que las denigra y niega todo acceso a la educación.


¿Cuál es la diferencia entre ser un privado de libertad y ser mujer? Es asombrante saber que los hechos que dan inspiración a esta historia ocurrieron hace menos de 15 años. Me inquieta saber que aún existen personas que se burlan del feminismo con frases como “¡Que se fajen a pegar blocks!”, cuando las mujeres sólo piden vivir en un mundo en el que su género no sea determinante de su comportamiento ni del trato a recibir. Levantan la bandera de “con mis hijos no te metas” cuando el Ministerio de Educación da un paso de bebé rumbo a la educación con perspectiva de género. Sí, me refiero a toda la polémica levantada por la Orden Departamental No. 33-2019.


Me llevo de esta producción la satisfacción de vivir en una sociedad que al menos permite la realización y comercialización de este tipo de producciones audiovisuales. La ruta es larga, pero al menos hay indicadores de que vamos en el camino correcto. Este filme es voz de todas esas mujeres que durante toda la historias callaron. Ellas hablan; por las que no pudieron.



Texto y fotos: Rogely Wilson Alcántara @rogelywilson


¿Cómo se inicia a describir una obra que no ha sido bautizada, que su padre no quiso nombrar? Desde el título nace el misticismo de esta original puesta en escena. A través de colores muy llamativos colocados sabiamente, tanto en el vestuario como en el diseño de luces. Con una escenografía muy simbólica y apoyada la palabra de una coreografía poética, el director se hace eco de ese llamado de emergencia, de auxilio, de desesperación que hace cada uno de los personajes que componen esta historia.


Desde una óptica, que a todo espectador le resulta familiar, se nos presenta a una trabajadora harta y cansada, (valga el pleonasmo) del abuso, tanto por la explotación desmedida en su empleo, como en la constante lucha por no ser devorada por los supuestos piropos y toqueteos de mal gusto, que existen en cada rincón de nuestra media isla.



A su vez, vemos este juego del gato y el ratón que se da día a día en el matrimonio, porque sí señores “esto es un juego”, así nos quieren hacer ver aquellos personajes tan típicos de nuestra novela, llamada vida. Una mujer con destellos de amor propio, pero que se deja cegar por las sobras de “cariñitos” que le deja el marido. Un esposo ultra machista, doble moral y abusador, que entiende que él sí puede liberarse en las noches con otros cuerpos, con otras bocas, pero que no le cabe en la cabeza la idea de que su mujer haga lo mismo, de que su mujer se libere de sus garras. Porque señores, en ese juego sólo gana el mejor jugador.


Por otro lado, vemos el conflicto interno que vive desde su oscuridad, este hombre que no se siente masculino, que respira flores y feminidad, pero que la sociedad quiere que juegue con carritos. Vemos a un joven incomprendido, tanto por su familia como por la sociedad que lo acoge, que cree que sólo encontrará la paz más allá del abismo.


Para culminar este festín tragicómico, el alma de la fiesta, la diva, la “emprendedora del cuerpo”, nos cuenta desde su dolor cómo a pesar de cumplir con los estándares sociales, estudiar, egresar y emplearse, decidió dejar ese viaje y bajar del tren en la parada que, aunque la sociedad quiera ocultar, es donde terminan muchas vidas… entre tules, maquillaje, bebidas alcohólicas, caricias pagas y gemidos fingidos. Son muchos que, como ella, buscan sobrevivir apegadas al riesgo, al peligro, a las enfermedades, al disgusto constante y al paladar agridulce, pues si no es así, no son capaces ni de conseguir el manjar dominicano llamado “arroz con huevo”, que al comerlo todos los días, hace que se empiece a odiar el sistema, las manos que nos gobiernan, y de cuando en vez, la vida misma.


Qué triste, qué impotente, qué trágico, que esta obra sea un reflejo idéntico de muchas personas que vemos de reojo al caminar y que simplemente olvidamos desde que miramos un post en Instagram. Ellos, gracias a Dios, encontraron a alguien que busca hacerlos visibles. De nosotros depende observarlos o quitar la mirada.


Obra estrenada por la Compañía Teatral Trípode. @teatrotrípode

Dramaturgia: Virgilio Burgos @virgilioburgosm

Dirección: Javich Peralta @javichperalta

Actuaciones: Ángel Martínez @angel_mmart

Jhonson Ogando @jhonson_ogando

Hellen Álvarez @hellenalvarezoficial

Paola Mejía @paolamejia1710

Roni Encarnación @roni_3ncarnacion

Por Gustavo A. Ricart, Cineasta

Fotos: Unsplash y fuente externa


En la última década, el cine dominicano ha tenido un gran auge gracias al talento de los cineastas locales y a la creciente demanda de contenido cultural en el mercado internacional. El nuevo cine dominicano es una muestra de la riqueza y diversidad de la cultura de este país, así como de la creatividad y el ingenio de sus artistas. En este artículo, exploraremos el lenguaje del nuevo cine dominicano, su evolución y sus características distintivas.


El nuevo cine dominicano: una historia de éxito


El cine en la República Dominicana ha tenido una historia rica y variada que se remonta a la década de 1910. En aquellos años, el cine era una novedad para el público dominicano, y fue en Puerto Plata donde se estrenó la primera película filmada en el país. Esta película fue dirigida por el español Luis Martínez Griego y llevó por título Un drama en Santo Domingo. Aunque la película no fue producida en el país, su estreno marcó el inicio de la producción cinematográfica en la República Dominicana. Desde entonces se han producido cientos de películas en el país, que han ganado reconocimiento tanto a nivel nacional como internacional.


Durante las décadas de 1970 y 1980, la industria cinematográfica dominicana atravesó una crisis debido a la falta de apoyo gubernamental y a la ausencia de una infraestructura adecuada. Sin embargo, en los últimos años la industria ha experimentado un resurgimiento gracias a la creación de leyes que la promueven, como la Ley de Cine de 2010.


Esta ley establece incentivos fiscales para la producción de películas en el país y ha dado lugar a una serie de producciones de alta calidad que han obtenido reconocimiento internacional. Además, se han creado nuevas escuelas de cine en el país, lo que ha permitido a más personas interesarse en la producción y dirección cinematográfica.


El nuevo cine dominicano es un movimiento cinematográfico que surge en la década del 2000 en la República Dominicana, caracterizado por la producción de películas con contenido social y político. Uno de los aspectos más destacados de este movimiento es la forma en que se utiliza el lenguaje en sus películas. En estas nuevas producciones el lenguaje se convierte en una herramienta fundamental para reflejar la realidad social y cultural del país. A través del lenguaje se pueden apreciar las diferencias de clases sociales, la diversidad lingüística y el sincretismo cultural de la sociedad dominicana. Por ejemplo, en la película Cocote de Nelson Carlo De Los Santos, se emplean diferentes variedades del español y el lenguaje coloquial utilizado por los personajes refleja su origen social y cultural.


Además, el lenguaje también se utiliza para transmitir mensajes políticos y sociales. En la película La lucha de Ana de Bladimir Abud, se utiliza el lenguaje para denunciar la violencia de género y la discriminación social. En este sentido, el lenguaje cinematográfico se convierte en un medio para visibilizar problemáticas sociales y concientizar a la sociedad.


Por otro lado, es importante destacar que el nuevo cine dominicano también se caracteriza por su diversidad lingüística. En la película "Carpinteros" de José María Cabral, se aprecia el uso del "haitiano" y su relación con el español en la sociedad dominicana. En este sentido, el lenguaje se convierte en una herramienta para reflexionar sobre la relación entre ambas culturas y la importancia del diálogo intercultural.


Es importante mencionar algunos estudios que abordan este tema. Según Encina (2014), el nuevo cine dominicano es un reflejo de la identidad nacional, y el lenguaje se convierte en una herramienta para visibilizar la diversidad cultural y lingüística de la sociedad. Por su parte, Pereyra (2018) destaca la importancia del discurso político en el nuevo cine dominicano y su relación con la sociedad. Rincón (2019) realiza un estudio sociolingüístico del lenguaje en el cine dominicano y destaca su importancia para la construcción de la identidad nacional. Finalmente, Rosario (2017) analiza el aporte del nuevo cine dominicano a la identidad nacional y destaca el papel del lenguaje en este proceso.


El lenguaje en el nuevo cine dominicano es un tema relevante y complejo, vocero de nuestra riqueza cultural y el retrato de la sociedad dominicana. A través de una historia bien contada, se pueden transmitir mensajes políticos y sociales, así como visibilizar problemáticas y reflexionar sobre la relación entre diferentes culturas.


El lenguaje del nuevo cine dominicano: características distintivas


El nuevo cine dominicano se caracteriza por una serie de elementos que lo hacen único y distintivo. En primer lugar, la mayoría de las películas están rodadas en exteriores, aprovechando al máximo la belleza natural del país. Además, las historias suelen ser muy humanas y cercanas al espectador, abordando temas sociales relevantes y presentando personajes complejos y auténticos.


De nuevo, otra característica distintiva es su uso del español. El español dominicano es muy rico y variado, y los cineastas lo utilizan de manera efectiva para crear diálogos auténticos y realistas. Además, el uso de modismos y expresiones populares hace que las películas sean muy accesibles para el público local. En las nuevas producciones cinematográficas de nuestra industria, el uso del lenguaje también está relacionado con el nivel de educación de los personajes y su posición social. En las películas, se pueden apreciar diferencias lingüísticas entre los personajes según su estatus social y educativo. Por ejemplo, los personajes más pobres y menos educados suelen utilizar un lenguaje más coloquial y con un mayor uso de jergas y modismos, mientras que los personajes más educados y de posición social elevada tienden a utilizar un lenguaje más formal y culto. El lenguaje también es una herramienta de denuncia de corrupción, violencia e injusticia social, cumpliendo así una función política y convirtiéndose en el medio perfecto por el cual los productores ejercen su cuota de compromiso cívico y moral.


La música también desempeña un papel importante en las películas de este nuevo cine, con una gran variedad de géneros y estilos utilizados para crear atmósferas y emociones específicas. El merengue, la bachata y el reggaetón son algunos de los géneros musicales más utilizados en las películas dominicanas. La utilización de ritmos y sonidos populares en las bandas sonoras de las películas es un recurso utilizado para establecer un vínculo entre el espectador y la cultura del país.


Evolución y tendencias actuales


El nuevo cine dominicano ha evolucionado significativamente en los últimos años, tanto en términos de producción como de temática y estilo. Las películas actuales exploran una amplia variedad de temas y géneros, desde la comedia hasta el drama y el cine de terror. Además, cada vez más cineastas jóvenes están entrando en la industria, aportando nuevas ideas y perspectivas.


En cuanto a las tendencias actuales, la producción de contenido para plataformas digitales es cada vez más común en el cine dominicano. Muchas películas se están produciendo directamente para plataformas de streaming y esto ha permitido la creación de historias y formatos innovadores. Se caracteriza por ser una expresión artística y cultural que busca reflejar la realidad social, política y económica del país. Este cine se enfoca en temas como la identidad, la inmigración, la pobreza, la corrupción, la violencia, la historia, el medio-ambiente, entre otros.


En los últimos años el cine dominicano ha experimentado un gran crecimiento y ha logrado establecerse como un cine de marca país, con una identidad propia y reconocible. Este éxito se debe en gran parte a la calidad de las películas que se están produciendo y a la atención que están recibiendo en festivales internacionales de cine.


Una de las características más notables del cine dominicano es su capacidad para reflejar la vida cotidiana y el costumbrismo, incluyendo los problemas sociales y políticos que lo aquejan. A través de historias conmovedoras y personajes auténticos, las películas dominicanas han logrado conectar con el público y crear un fuerte sentido de identidad nacional.


Un ejemplo destacado de cine dominicano es la película Cocote dirigida por Nelson Carlo de los Santos Arias, la cual ha sido aclamada en todo el mundo. La película cuenta la historia de un jardinero evangélico que regresa a su pueblo natal para asistir al funeral de su padre, y se ve arrastrado a una espiral de violencia y venganza. La película destaca por su estilo visual arriesgado y su narrativa no lineal, y ha sido comparada con la obra del director mexicano Alejandro González Iñárritu.


Otro ejemplo de cine dominicano de calidad es La familia Reyna dirigida por Tito Rodríguez. Esta película es un drama familiar que sigue la historia de tres hermanos que intentan sobrevivir en un mundo difícil y desigual. La película aborda temas importantes como la pobreza, el racismo y la discriminación de género, y logra hacerlo de manera conmovedora y realista.


De pez en cuando (2020) dirigida por Francisco Valdez. Cuenta la historia de una joven que busca reconectar con sus raíces y descubre su amor por la pesca en la costa de la República Dominicana. Esta película es un ejemplo de cómo el cine puede promover la belleza natural del país y alentar a los espectadores a explorar sus costas y recursos naturales.


Además de ser una forma de promover la identidad cultural y el turismo, el cine marca país dominicano también ha sido una forma de destacar temas sociales importantes en el país. La película Miriam Miente (2018) dirigida por Natalia Cabral y Oriol Estrada, por ejemplo, aborda temas como la discriminación racial y la desigualdad social. La película fue seleccionada en varios festivales internacionales y ganó premios en los festivales de cine de La Habana y Guadalajara.


Es importante destacar que el cine dominicano no se limita a las películas de arte y ensayo. También hay producciones comerciales que han logrado un gran éxito en taquilla y han sido muy populares entre el público. Un ejemplo de esto es la comedia Sanky Panky dirigida por José Enrique Pintor, la cual cuenta la historia de un hombre que se dedica a seducir turistas extranjeras para obtener dinero. La película fue un gran éxito en la taquilla dominicana y fue la película más vista en el país en el año de su estreno.


El nuevo cine dominicano ha logrado posicionarse en el panorama internacional y ha sido reconocido en importantes festivales de cine, lo que refleja su calidad y aporte a la cultura dominicana. Sin embargo, como en cualquier manifestación artística, existen debilidades que pueden afectar su crecimiento y desarrollo a largo plazo.


Una de las debilidades del lenguaje del nuevo cine dominicano es su excesiva dependencia en las temáticas sociales y políticas. Aunque es importante abordar estos temas, el cine también puede ser una forma de entretenimiento y escapismo para el espectador. El exceso de películas con temáticas densas y críticas puede desmotivar al público y alejarlo de las salas de cine. La falta de diversidad temática y de enfoques narrativos es una de nuestras grandes debilidades en la industria cinematográfica. El cine dominicano aún no ha explorado a fondo otros géneros como la ciencia ficción, el terror o el cine de aventuras. Además, se ha notado cierta repetición en la estructura narrativa de las películas, lo que puede limitar la creatividad y originalidad de los cineastas.


Es importante mencionar la falta de apoyo de parte de las distribuidoras que tienen monopolizados los horarios estelares y los inversionistas que lavan dinero extorsionando a los productores al pedir de regreso un porcentaje de la inversion. Como bien señala el crítico de cine Rafael Alfonzo, "el cine es un arte que no puede ser ajeno a la crítica y la reflexión sobre sí mismo" (Alfonzo, 2017). Es importante reconocer las debilidades del nuevo cine dominicano para poder superarlas y seguir creciendo como industria.


El cine dominicano ha logrado establecerse como un cine de marca país y el lenguaje del nuevo cine dominicano es un elemento fundamental en la construcción de la identidad cultural y social del país. El uso de jergas, modismos y expresiones populares, la relación con la música y la función política y social del lenguaje son aspectos clave en la construcción del discurso cinematográfico de este movimiento. El cine dominicano es una expresión artística y cultural muy valiosa que refleja la realidad del país y su diversidad lingüística y cultural.



Referencias


Mercado, G. (2006). Lenguaje cinematográfico. Instituto Oficial de Radio y Televisión Española.


Torres-Dulce, E. (2003). La práctica del guion cinematográfico. Cátedra.


McKee, R. (1997). El guion. Alba Editorial.


Sánchez-Escalonilla, A. (2015). Guion de cine: construcción y análisis del guion de cine. Síntesis.


Costa, J. (2012). Diccionario de cine. Alianza Editorial.


Fouz Hernández, S. (2013). La estructura del guion audiovisual. Cátedra.


Cocote. (2017). Dirigida por Nelson Carlo de los Santos Arias. Producción de Cine C.A.


De pez en cuando. (2020). Dirigida por Francisco Valdez. Producción de Altice Dominicana y Sobremesa Films.


Miriam Miente. (2018). Dirigida por Natalia Cabral y Oriol Estrada. Producción de Faula Films y Aurora Dominicana.


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